La Galerna

"Es muy madridista"

El fútbol es un instrumento para cumplir sueños de infancia con las piernas de otros. Algunos llevan tan al extremo esta misión que tienden a desear un éxito superlativo para aquellos que eligieron de pequeños ser del mismo equipo y hoy están en la primera plantilla. "Es que es muy madridista" es un argumento que se utiliza muchas veces para justificar que ciertos futbolistas permanezcan en las filas del club; así, el Madrid podría salir con millones de personas vestidas de corto a cada partido.

Hay aficionados que computan a los futbolistas méritos por sus servicios prestados desde la grada o el sofá, antes de que fuesen jugadores del club (o del primer equipo, en el caso de los canteranos), supongo que en un intento de lograr la identificación plena con ellos: soñábamos lo mismo, podría ser yo quien estuviera ahí. Esto, aparentemente inofensivo, se vuelve un grave problema cuando la calidad del jugador es inferior a su sentimiento madridista.

Grandes leyendas blancas como Di Stéfano, Raúl, Zidane o Ramos no soñaban cuando eran niños con jugar con la camiseta del Madrid y sin embargo muchos niños madridistas soñaban con ser como ellos: la realidad venció a sus mejores deseos. Lo importante es que te quieran desde que están contigo; a los jugadores se les puede pedir que defiendan un sentimiento, pero desde el momento en que entran en nómina; de nada sirve lo anterior, recordemos a Figo.

A veces se confunde lo que habría que exigir a los futbolistas: que pongan los pulmones que el aficionado no puede; el corazón ya lo pone la grada.

El talento, acompañado de la profesionalidad, debería ser el pilar sobre el que construir un equipo que quiere seguir ganando. Cómo no preferir a los mejores futbolistas antes que a los mejores hinchas con la capacidad de jugar al fútbol. El rendimiento por encima de la pasión. También ocurre desde el punto de vista del jugador: el futuro profesional por delante del pasado sentimental; Marcos Llorente ha elegido el destino que más le convenía sin reparar en la rivalidad con el equipo de su vida (al menos, de sus primeros 24 años de vida).

"Es que es muy madridista" también lo escuchamos cuando la carrera del futbolista se apaga. "Con todo lo que nos ha dado". Como quedarse en una relación por si algún día eres feliz diez minutos más. Se puede ser agradecido sin hipotecar el futuro, porque uno se da cuenta de que lo más importante en la vida es la tranquilidad, y en el fútbol nunca se está más tranquilo que cuando se gana.

 

 

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