La Galerna

El efecto Moufistófeles

Buenos días. Ha sucedido. Se abren las puertas del Averno y resurge entre flamígeros vapores infernales la figura de Moufistófeles, principio y fin de todas las cosas en el periodismo deportivo patrio, desde su aterrizaje en la Casa Blanca  el 28 de mayo de 2010.

La inquietud se ha apoderado de las redacciones que ávidas se frotan las manos presas de la avaricia, ante la perspectiva de exprimir hasta el fin a la gallina de los huevos de oro de Setúbal. Sin embargo, tal y como saludan los titulares de hoy en La Central Lechera, también se adivina cierto miedo a la remota posibilidad del regreso del pérfido Moufistófeles a las salas de prensa del Bernabéu. Algún incauto plumilla acostumbrado a sofocar al bueno de Rafa con alineaciones indebidas o a propiciar el elevamiento de la ceja izquierda de Carletto después de romper tarimas sabe ya que un hipotético retorno de Moufistófeles equivale al ocaso del chollo. Desde un punto de vista exclusivamente portanálitico no cabe duda alguna en este sentido. Los partidos del Real Madrid volverían a tener tercer tiempo, siempre que el jefe no nos reenviara a Karanka.

De todo esto elucubramos y así lo reconocemos, lo que parece más evidente y adelantábamos en líneas precedentes es el halo de horror que transpiran hoy los titulares de la Central Lechera. Hernia y Ouija se dan la mano en unas primeras planas que si nos pusiéramos realmente quisquillosos están en la delgada línea roja que separa la originalidad de la falta de respeto. Como si de un animal salvaje se tratara. “Mou anda suelto”, saludan ambos. Y los que parecen sueltos son sus hacedores de titulares. Al menos en lo que a diarrea mental se refiere. Es lo que tiene Moufistófeles: la sola perspectiva de su regreso provoca canguelo: en Madrid, en Barcelona, en La Roja, en teles, redacciones, radios… y dentro y fuera del vestuario.

Mientras tanto fue Florentino Pérez quien se remangó las mangas de la camisa para acudir a la caverna radiofónica de Brunete para, en ausencia de Moufistófeles, defender al club que preside de la barahúnda de castañazos que recibe. Algunos afean a FloPer que acuda a ciertos medios a dar explicaciones, pero como bien apunta nuestro editor en Twitter, muchos lo hacen aunque acuda a esos ciertos medios a devolver parte de la cuota de bofetadas recibidas en nombre del Real Madrid.

El propio Florentino  se encargó una por una de desmontar las insidias vertidas desde las alcachofas periodísticas en los últimos días, desde la emergencia de JAS como valido en la sombra que maneja todos los hilos del club, hasta el presunto cocinado despido de Benítez o la llegada al banquillo de Zidane ; incluso pareció parafrasear con cierta exactitud el imprescindible artículo de Jorgeneo sobre los tejemanejes del Juez Único de Competición y el TAD con este molesto caso de la alineación indebida de Cherysev que aún hoy amenaza con echarnos a gorrazos de la Copa de Su Majestad El Rey. Nos gusta este Floren, fajador, con un buen juego de piernas y despierto, tal vez a fuerza de fastidiosas palmaditas en la cara, dispuesto a llevarse la victoria aunque jugara fuera de casa.

Descartó en este sentido a Mourinho (De la Morena tuvo incluso los bemoles de preguntarle por el barcelonismo de Mourinhito Junior, el vástago del técnico luso)  aunque dejó entreabierta la puerta del club en el futuro, no sabemos si muy lejano, pero sí sabemos que Moufistófeles fue ayer trending topic por encima del pre-estreno de la nueva entrega de La Guerra de Las Galaxias. Suele decirse en este sentido que segundas partes nunca fueron buenas, pero hay excepciones. Desde el plano galáctico sobresale, cómo no, El Imperio Contraataca, pero asimismo destaca sobremanera la segunda entrega de El Padrino, título que se ajusta perfectamente a la figura de un Mou elegante, de cabellos plateados, vestido de Armani, sosteniendo hábilmente un puro cuya ceniza parece desprenderse siempre pero nunca acaba por desplomarse. ¿Qué he hecho yo para que me trates con tan poco respeto? parecen farfullar Florentino y su otrora entrenador en el banquillo blanco con acento Brando. “La etapa de Morinho en el Real Madrid no fue oscura, nos devolvió al lugar que nos correspondía”, zanjó nuestro presidente.

Más allá del miedo que suscita entre Burgos, Lamas, Carreños y Meanas, Moufistófeles es un filón, la pepita de oro del pionero en el Salvaje Oeste madridista de Fred Gwynne.  Y aunque Marca se muestra más críptico en su portada, As no pierde la ocasión de meterle algunos dedos en el ojo al recordarnos (por si no los sabíamos) que su Chelsea, campeón de Liga y Copa, hoy está a un punto del descenso. O que en Inglaterra le han cambiado el apodo de The Special One a The Special Gone. Incluso aventura que parte del madridismo (¿) desea su segundo advenimiento. La mitad aproximadamente si atendemos a la encuesta de su colega Marca en su edición online. Curiosa definición de “parte” la de Freddy haciendo honor a aquello del que parte y reparte se lleva la mejor parte. Relaño, no desperdicia la ocasión de ilustrarnos sobre Moufístofeles desde su púlpito al que no vacila en llamar sargento de hierro fracasado, término que viene a engrosar la lista de insultos al portugués, en la que se incluyen sonoros y execrables epítetos como “nazi” o pretendidamente originales y divertidos apodos sin gracia como “El Semifinalista”.

Sea como fuere, el director de AS atiza a nuestro Real -menos que un club de acuerdo con la propia definición de Freddy en su editorial del pasado fin de semana- y asegura que mientras en Madrid se habla de Benítez y Mourinho, en Barcelona se platica de goleadas chinas y los tan amorosos como empalagosos menages a trois de  sus Tres Sudamericanos al tiempo que se omiten ciertas minucias fiscales de media plantilla blaugrana. A lo mejor, y sólo a lo mejor, querido Alfredo, vosotros tenis algo que decir al respecto.

Es evidente que Freddy atina en su pronóstico si nos detenemos un segundo en las primeras planas de la prensa catalana. Los diarios deportivos de Barcelona siguen practicando un exacerbado onanismo con el número 3, sean tridentes, tripletes o destetes en mágica definición de algún brillante hermano Faerna. No desprecian a Moufistófeles, por supuesto, el Gran Satán del culerío contemporáneo. “Fulminado”, asegura Sport, “Despedido”, dice más comedido Mundo Deportivo. En cualquier caso, ambos no desaprovechan la oportunidad de zarandear de paso a dos de sus víctimas predilectas: léase Florentino, “que se blinda ante las críticas” (¿no hemos leído esto antes últimamente?) y CR7 “que flirtea con el PSG” (Esto también nos suena, ¿no).

Serán cosa del efecto Moufistófeles, El Innombrable; la sola y remota posibilidad de su regreso a La Liga ya obliga a ponerse en guardia al encargado de los aspersores del Camp Nuevo.

El que sí ha vuelto por sus fueros es nuestro equipo de baloncesto, que anoche en el Palacio de Goya destrozó sin miramientos al Estrasburgo para evitar una tempranera eliminación europea que, no se equivoquen, hubiera hecho las delicias de nuestros adversarios.

En caso de derrota, tampoco lo duden: a lo mejor también habría sido culpa de Mourinho.

 

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