La Galerna

Camavinga y la nostalgia de un futuro no escrito

Buenos días tengan ustedes en sus casas, feliz domingo de recogimiento.

¿Se puede sentir nostalgia por el futuro? La nostalgia, ese sentimiento de pena por la ausencia de algo querido, o de alguien a quien apreciamos sinceramente, se suele asociar a algún acontecimiento ya sucedido, a algo que nos hizo la vida más placentera en un pasado reciente o lejano. La pasada madrugada adelantamos nuestros relojes una hora, el tan consabido “recuerden: a las dos serán las tres” y este portanalista de guardia al que le birlaron una hora de sueño se plantea si no sería posible adelantar el reloj seis semanas. O mejor aún, ocho, diez, las que sean necesarias para volver a la normalidad.

Se cumplen apenas dos semanas de confinamiento y nos preguntamos cuándo será posible ese retorno a nuestra bendita rutina, a los domingos de fútbol, polémicas VARiadas, cañas con los amigos o comidas familiares con nuestros mayores, especialmente con ellos. Ojalá fuera mayo, cuando las dos de Milán y Cardiff se convirtieron en tres con la de Kiev. Ojalá fuera mayo, el mes en el que las dos finales perdidas por el Atleti se convirtieron en tres. Pero sobre todo añoramos o deseamos que sea mayo porque todo hace prever que esta pesadilla habrá acabado para entonces, o al menos se habrá suavizado bastante y nuestro mundo volverá a parecerse de nuevo a ese mundo en el que el fútbol era “la cosa más importante de las cosas menos importantes”, frase atribuida a Jorge Valdano y a Arrigo Sacchi.

La falta de noticias deportivas de interés hace que las portadas madrileñas desprendan un cierto aroma a verano aburrido en el que hay que inventar fichajes o noticias sobre supuestos fichajes que raras veces se materializan.

Camavinga es el preferido de Zidane, nos cuentan, puesto que ya sabemos todos que la redacción del Hernia Chronicle llama a diario al técnico francés y le pregunta por sus preferencias, sus filias en el vestuario y sobre todo las fobias que le llevan a confeccionar las alineaciones y los descartes. Pues vale, no viene Pogba pese a los mil anuncios acerca de su inminente acuerdo, llegada y posible presentación, y empezamos a calentar el posible acuerdo y llegada del mediocentro del Rennes. Sería una portada típica de finales de julio de no ser porque estamos todavía en marzo.

“El fútbol no volverá a ser como antes”, anuncia Aleksander Cefferin, el presidente de la UEFA. No sabemos qué quiere decir, si cambiará las reglas a la vuelta de las competiciones para hacerlo más atractivo, si las modificará con periodicidad semanal para darle más emoción a la manera del protocolo “foutil”, o si se refiere a que se acabaron los tiempos en los que se pagaban salarios de diMessiones estreMessiedoras o cifras estratosféricas por cualquier Coutinho que despuntase. Pero que va a cambiar no hay duda, y algunos hicieron bien los deberes y se sienten fuERTEs, y otros en cambio tendrán menos suERTE en este nuevo período que se abre.

A las dos pasaron a ser las tres y el tiempo corrió hacia delante quitándonos una hora de encierro y cuarentena, pero la portada de la Ouija Today nos retrotrae a tiempos pasados.

“Galácticos a la baja”, titula sobre una foto de Mbappé y el hijo de Neymar Sr. La simple mención de los “galácticos” nos lleva a tiempos pasados, de principios de siglo, en un titular que tiene algo de oxímoron: ¿se puede estar en la galaxia y a la vez con los pies en la tierra?

El subtítulo nos indica que se acabaron los fichajes desorbitados y los sueldos estratosféricos, pero luego añade una noticia que no es noticia: “El tope salarial ya está sobre la mesa”. Ah, pero… ¿acaso no lo estaba? ¿No existía esa limitación? ¿O quiere decir que se acabaron los tiempos de hacer la vista gorda? Que está “sobre la mesa”, no under the table que es como los británicos denominan a los pagos no legales. Sí, puede que sea eso, que se va a pasar a algo más que la palmadita recriminatoria a cierto club aficionado a las estratagemas contables, esas que permiten que un dos sea tres, o seis, o como el chiste del contable: “¿Cuánto quiere usted que salga?”.

La portada de As es en cualquier caso tan poco inspirada que incluso ellos parecen haber reculado, y algunas fuentes dan como la portada de As de hoy esta otra de tintes solidarios.

La de Sport, por su parte, no nos sorprende.

“Salvar la Liga antes que la Champions”. Viniendo de un medio que reclamaba abiertamente la Liga para los culés basándose en el liderato temporal en el momento de la suspensión del campeonato (¡qué tiempos tan lejanos!), “salvar la Liga” suena a proteger algo que creen suyo, de su propiedad, como así ha sido en las últimas temporadas de la mano del Tinglao, un manejo que omite lo que no le interesa con la misma facilidad con la que nos birlaron anoche las dos de la madrugada. La hora fantasma, dénse prisa que a las dos y diez tendrán un penalti pitado a Mascherano. A las dos y cuarto verán una expulsión de Suárez, a las dos y media un pisotón de Messi y a las tres menos doce minutos podrán ver cómo le señalan a Piqué una mano dentro del área. ¿No lo han visto? Llegaron tarde, seguro.

Como ya hemos repetido varias veces en estas páginas, lo que menos importa ahora mismo es la resolución del campeonato. Sentimos nostalgia por ver cuanto antes ese futuro aún no escrito porque será síntoma de normalidad, pero el campeonato se ha teñido de tristeza, de abulia y silencio. Para que se hagan una idea de la magnitud de la tragedia que tenemos entre manos, si en cada partido se hiciera un minuto de silencio por cada uno de los fallecidos en esta terrible pandemia del coronavirus, necesitaríamos 5.690 minutos de silencio. Casi 95 horas para despedir a toda esa pobre gente a la que el COVID-19 pilló desprevenidos. A ellos va dedicado nuestro sincero homenaje de hoy.

Pasad el mejor día posible. Os dejamos con la primera plana de Mundo Deportivo. Totalmente prescindible, ya sabemos, pero tan (in)digna como otra cualquiera para puntuar estas jornadas de indecible dolor.

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