La Galerna

Cristiano Ronaldo y el Real Madrid

¿Cuánto del Real Madrid hay en Cristiano Ronaldo? A priori, puede parecer un planteamiento ventajista, como si con la asociación se pretendiese apurar un pedacito de la gloria que este año no nos hemos merecido; o puede que algunos tachen la pregunta de improcedente al considerar que se trata de un jugador de otro equipo con el que, por el momento, no cabe identificarse; sin olvidar a los muchos que la tildarán de absurda, ante la obviedad de que el portugués y el Real Madrid están unidos para siempre.

El caso es que yo ayer celebré su tercer gol. Fue un grito espontáneo, carente del brío de los que caen en la cuenta del Real Madrid, pero que, en cierta medida, sentí con el orgullo de lo propio, como siento mío un triple ganador de Luka Doncic en los últimos segundos. No me inspiraba, en todo caso, un ánimo de revancha hacia el Atlético de Madrid. Siempre he considerado que los madridistas madrileños sobrevaloran una rivalidad que tiene más carga de vecindad que deportiva. El Atleti, con todos los respetos, no le puede mirar a los ojos al Real.

Así que con ese ánimo satisfecho me dirigí al chat de trabajo de La Galerna donde me encontré, para mi sorpresa, con un debate encendido en torno a quién era preferible que ganara la Champions League este año, una cuestión que, los debatientes dirimían con un inconfesado sentido de propiedad sobre el trofeo, como si se estuviese decidiendo a quién legar una herencia o, más bien, a quién asignar la tutela de la orejona hasta nuestro retorno.

Como casi siempre sucede cuando los tuyos ya no están en liza, estas elecciones suelen decidirse por descarte. Como era de esperar, el menos deseado era el F.C. Barcelona, pero en torno a la segunda posición había discrepancias entre el Manchester City de Pep Guardiola y la Juventus de Cristiano Ronaldo. Y es correcto resaltar al portugués en tanto que constituía el principal motivo que algunos esgrimían para rechazar esta candidatura al trono europeo. De este modo, del debate de quién queremos que gane la Champions League derivamos a la discusión de si deseábamos, o no, que la ganase CR7. Las posturas, aunque favorables al portugués, estaban muy repartidas.

Cristiano Ronaldo abandonó la entidad madridista de un modo un tanto abrupto. Hay quien todavía no se lo perdona a Florentino Pérez por el coste competitivo que dicha ausencia ha ocasionado (si bien el reproche es mayor por la no reposición que por la pérdida en sí). Otros, en cambio, señalan al jugador como el culpable de un adiós que él mismo pudo haber provocado, motivado principalmente por un régimen fiscal, en Italia, tan beneficioso que resultaba imposible poder compensar por la vía salarial. Sea como fuere, lo que sí parece menos defendible es la frialdad que ha mostrado el portugués hacia la entidad blanca desde su marcha, posiblemente afectado por un desenlace que no consideraba justo o quizás, simplemente, para excusar una huida que le beneficiaba en lo económico. Esta situación, no obstante, no es nueva en la historia del Real Madrid.

Es de sobras conocido el enfrentamiento entre Don Santiago Bernabéu y Di Stefano que propició la marcha del mítico jugador de la entidad blanca. En aquella ocasión Di Stefano tuvo un comportamiento orgulloso y Don Santiago se mostró implacable con quien había sido su buque insignia. Hablamos de los dos personajes más importantes de la historia del club. A partir de entonces, la lista de ídolos blancos que salieron de la entidad de un modo muy mejorable ha sido interminable. Siempre que se han dado estas disputas los aficionados se han dividido entre los que han mostrado su apoyo a la institución y los que se han puesto de parte del ídolo.

Son situaciones en caliente, de sentimientos encontrados, que resultan difíciles de conjugar. Pero, en cualquier caso, estos resentimientos, de unos y otros, no constituyen más que episodios pasajeros que en ningún modo pueden asentarse como lo hizo aquella felicidad de la que también fueron responsables los mismos protagonistas. Juanito, Butragueño, Raúl, Casillas, Cristiano Ronaldo… son muchos los jugadores con los que se han vivido momentos difíciles, propios no ya de una relación deportiva sino simplemente de una relación a secas. Como el que discute con un hijo y acaba por dejarse de hablar por una temporada, resulta del todo incomprensible aceptar que vayas a dejar de quererle para siempre. Lo lógico, como ha sucedido en todos esos casos, es que finalmente la relación vuelva a su cauce.

Y Cristiano Ronaldo no va a ser una excepción. Cristiano Ronaldo es el Real Madrid. Cristiano Ronaldo es Di Stefano. Y Cristiano Ronaldo, que ahora no juega en nuestro equipo, que no le quepa la menor duda a nadie que volverá a esta su casa como lo hicieron todos aquellos tras finalizar sus respectivas carreras.

Pero a los partidarios, en el chat de La Galerna, de que el portugués no gane la Champions League les preocupa, ante todo, el enfoque que al actúal éxito de CR7 le han comenzado a dar todos aquellos que no simpatizan bien con el Real Madrid o bien con su presidente.

Los dos mensajes que tratan de difundir son claros: que Cristiano Ronaldo gane la Champions es un fracaso de Florentino Pérez. Y sobre todo: las Champions que ha ganado el Real Madrid no las ha ganado el equipo blanco sino la estrella portuguesa. En los próximos días y semanas veremos infinidad de artículos, titulares, declaraciones y encuestas en este sentido.

Ahora bien, del madridismo depende dar validez, o no, a esas campañas de quienes no pretenden más que desprestigiar al club blanco o bien atender solo a su propio criterio. El Real Madrid ha fracasado esta temporada con independencia de lo que, a partir de ahora, logre o no Cristiano Ronaldo. Cabe incidir, como ya lo ha hecho Zinedine Zidane en su presentación, que la temporada pasada, con Cristiano Ronaldo en el equipo, ya se salvó por los pelos. Su concurso, por tanto, no era ni hubiera sido garantía de nada. Es cierto que el de Madeira resultó vital en la consecución de cuatro Champions League por parte de los madridistas. Tan cierto como que tuvieron que pasar cinco temporadas, con él en el equipo, para lograr el ansiado trofeo. Hasta que no se le unieron los Bale, Modric, Kroos, Casemiro, Isco o Varane, no había sido capaz de conseguirlo.

Pero lo que es inadmisible es conceder al antimadridismo su pretensión de desligar a Cristiano del Real Madrid. Aceptar el argumento de que las últimas Copas de Europa del Real Madrid no serían del equipo sino de Cristiano Ronaldo, en caso de que este la volviera a ganar, es aceptar que el jugador luso es alguien ajeno a la entidad blanca. Y en absoluto es así. Hay tantos argumentos para decir que las Copas de Europa de Cristiano son más suyas que del equipo, como para hacer lo propio con Di Stefano, es decir, ninguno. Porque ambos las ganaron junto a sus compañeros y porque ambos son, en esencia, el Real Madrid.

Si preguntásemos a la afición azulgrana, cuál sería el último equipo que desearían que ganase la actual competición, la inmensa mayoría contestaría que la Juventus, porque precisamente el entorno azulgrana ha interiorizado al portugués como el envés de Leo Messi, porque precisamente identifican, a uno y a otro, con el Barça y el Real Madrid. Ninguna prueba mejor de qué significa Cristiano Ronaldo y los triunfos que ha conseguido y consiga.

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