La Galerna

Casi Redondo

Llegará un día en que Benzema no golpeará la pelota. No la tocará. Ese camino es inexorable. Karim casi teledirige ya la pelota. Es la renuncia moderna a patearla. El Madrid transita en estos tiempos movido por el francés virtuoso. Un movimiento como de placas tectónicas. Es como si Benzema estuviera sentado, muy concentrado con los ojos cerrados y a su alrededor se movieran y flotaran las cosas. Es un campeonato éste ganado en ingravidez. Futbolistas flotantes dirigidos por Karim y sustentados por Llorente, que hace las veces de metrónomo y baluarte, casi Redondo.

El ganador de la Copa de Europa no cambia, tampoco el del Mundial de clubes, pero sí van cambiando las formas por suerte. El giro o la mudanza lenta. Se va notando cierta ventilación. Despacio, muy despacio mientras unos ojos gigantes de Karim lo dominan todo, lo controlan. Son como los ojos de Drácula en Transilvania, que viaja por el mundo como enterrado en cajones llenos de tierra de su hogar y luego sale a jugar hecho una belleza que va conquistando, enamorando hasta a los más reticentes a base de ser, aparte de un tiquismiquis genial, campeón del mundo. No es la pegada, sino la contrapegada de Benzema. La contrapegada del Madrid contagiada de su nueve único que va definiéndose mientras a su alrededor los objetos, como Llorente, gravitan, van de un lado a otro llenándose de autonomía. Benzema va regalando sus dones, y ahora se ve, al fin, que también va regalándole campeonatos al Madrid. Campeonatos mentales como este mundialito, donde lo más radiante ha sido ese no tocar la pelota.

Salir de la versión móvil