La Galerna

Brexit: ¿otra revolución en el fútbol europeo?

Los devastadores efectos del coronavirus han trastocado para siempre buena parte de nuestras vidas, y también el fútbol que conocíamos. En todo caso, existen fundadas esperanzas en que los efectos de la pandemia se vayan mitigando y que, por lo tanto, se pueda regresar al fútbol AdC (antes del coronavirus) más tarde o más temprano. Eso sí, el panorama existente en el fútbol de élite puede no ser exactamente igual por un acontecimiento político, que poco tiene que ver con enfermedades. Sin llegar a suponer una revolución descomunal como la llegada de la Ley Bosman, las consecuencias del Brexit pueden contribuir a un cambio de tendencia a nivel continental, aunque es probable que ese cambio se desarrolle con lentitud.

La Premier League es, en términos objetivos, la liga de fútbol más potente a nivel económico en todo el mundo, además de la más vista. Y esto ha hecho que, durante la última década, los diferentes equipos hayan invertido ingentes cantidades de dinero en reforzarse con jugadores de cualquier lugar del mundo y de cualquier edad. Pero la nueva reglamentación derivada de la salida del Reino Unido de la Unión Europea va a poner las cosas más complicadas a los reclutadores ingleses y ha generado bastante incertidumbre en los equipos Premier.

Desde el próximo 1 de enero ningún conjunto inglés puede contratar a jugadores menores de 18 años sin pasaporte del Reino Unido; ni siquiera a futbolistas de la vecina Irlanda. Además, las condiciones para fichar a futbolistas sub-21 de los equipos de la Premiership y la Championship (Segunda División) también se endurecen notablemente. En un sistema similar al implantado con los entrenadores, los futbolistas menores de 21 años extranjeros deben cumplir una serie de requisitos para ser contratables. Entre ellos, haber disputado un número de partidos, no determinado públicamente, en la Primera División de un país, provenir de una liga considerada de primer nivel (entre las que se incluyen los campeonatos de 33 territorios), proceder de un equipo con una trayectoria destacada a nivel local y continental, y ser convocados frecuentemente en su selección (absoluta o categorías inferiores). El nuevo sistema de puntos establece que los jugadores que cumplan todos los requisitos pueden ser fichados automáticamente. Para aquellos que no sean aptos, habrá un comité que atenderá las apelaciones del equipo que quiera ficharlos y determinará si concede o no la licencia. Aún no se conoce la rigurosidad a la hora de aplicar las reglas para expedir o denegar estos permisos de trabajo. Por último, cada equipo tendrá un límite de tres fichajes de jugadores sub-21 por cada ventana de fichajes. O lo que es lo mismo, seis por temporada.

El objetivo de esta medida, que no se ha extendido a los jugadores de más de 21 años, es lograr que los jóvenes británicos recobren protagonismo en unas categorías inferiores plagadas de futbolistas de todo el mundo (en el equipo sub-18 del Liverpool hay trece extranjeros, en el del United hay nueve, y en el del Arsenal, ocho). Al mismo tiempo, se intenta no empeorar el nivel futbolístico de la Premier League, una industria que genera mucha riqueza en Inglaterra. Es evidente que el equilibrio que se busca implantando esta nueva reglamentación es una auténtica utopía. Por eso, la Federación Inglesa (Football Association) se ha reservado la posibilidad de revisar el impacto de estas medidas dentro de un año.

La primera consecuencia obvia de este cambio de reglamentación está clara: habrá menos competencia a la hora de ir a buscar grandes promesas y, como resultado, su precio bajará. Los sub-18 quedan fuera del alcance de la Premier. Y una parte de los sub-21 también, aunque no sabemos exactamente el verdadero alcance de las nuevas medidas en este caso. Bajo este marco legal, a la Premier no podrían haber llegado en su momento por ejemplo Cesc Fábregas, Pogba o Bellerín, y tampoco podrían haber pujado por contratar a Vinícius, João Félix o Rodrygo. El director de la academia del Manchester United, Nick Cox, ha reconocido que esta medida les deja en una posición de inferioridad con respecto a sus principales rivales en el viejo continente. Considerando las peculiaridades actuales del mercado futbolístico, esta ventaja puede resultar crucial para los grandes clubes que siguen pudiendo echar sus redes sobre los talentos emergentes, como es el caso del Real Madrid. Ya se sabe que si uno de estos jugadores jóvenes recala en un club de primer nivel, ficharlo cuesta muchísimo dinero.

Segunda ventaja: las amenazas de perder canteranos porque hayan aceptado una oferta de una entidad inglesa son menores. Es verdad que el Madrid no ha sufrido el saqueo de sus categorías inferiores que sí han vivido otros equipos, casi siempre en dirección a Inglaterra. Que decrezca esta presión también es bueno para poder trabajar con los jóvenes jugadores que destaquen sin la espada de Damocles del dinero inglés pendiendo sobre Valdebebas.

El tercer aspecto interesante es la previsible pérdida de potencial de los equipos ingleses, que tendrán que gastarse más dinero para firmar jugadores consagrados, lo que hará que puedan fichar a menos futbolistas empleando el mismo presupuesto. Y tampoco podrán renovarse de forma rápida atrayendo a promesas adolescentes. Todo esto debería repercutir en que el nivel de los británicos en la Champions vaya empeorando, lo que mejora las opciones del resto de coronarse como reyes del continente.

Es verdaderamente complicado anticiparse al verdadero alcance que tendrá el Brexit futbolístico. Podríamos estar ante un tiro en el pie de la Premier, pero también ante una medida que no afecte en demasía porque las autoridades que conceden los permisos sean tendentes a relajar la norma. Sólo con el tiempo sabremos si la salida del Reino Unido de Europa es, además de un terremoto político, también uno balompédico.

 

Fotografías: Getty Images

Salir de la versión móvil