La Galerna

Benzema y el horror

"No te preocupes, no tiene elección. Yo le haré recapacitar, y pagará." 

La cita se le atribuye a Benzema. La verdad es que son dos frases de una belleza perturbadora. Podría competir con aquel estertor del replicante: "Yo he visto cosas que no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión". A partir de una frase como esta uno puede justificar toda una película como Blade Runner. A mí me gustaría ver la película que justifique la frase de Benzema. Mientras tanto, esas palabras presuntamente suyas me suenan igual de hermosas que cualquiera de sus controles.

Veo caer el balón desde el aire y oigo a alguien susurrarme al oído: "No te preocupes". La pelota toca en el empeine de Karim y comienza a rotar al mismo tiempo que pienso que no tiene elección. Benzema resuelve que la hará recapacitar, justo antes de mirar a su alrededor y concluir que pagará. Es una frase literaria, cinematográfica, y en ese ámbito debiera quedarse. Hay cientos de guiones escribiéndose en torno a ella. Temas de mafia, de bajos fondos, de juventud perdida, de sordidez los más de ellos.

Yo, en cambio, veo lirismo. Veo a Daniel Day Lewis con bigote agachado ante una hoguera y mirando al ocaso bajo un subtítulo que pone: “mil ochocientos noventa y ocho”; al Rick de Casablanca acodado en su barra y lamentándose: "De todos los bares de todas las ciudades de todo el mundo, ella entra en el mío". Veo la fragilidad terminal de Blanche Dubois: "Siempre he confiado en la virtud de los desconocidos". Hay un horror de Karim sobrevolando el mundo. Y a los diablos les brillan los ojos y a los ángeles se les nublan de agua. Yo tengo a Benzema fotografiado en mis recuerdos haciéndole un arco ojival a un Puyol que se desliza sin control por el suelo.

Mi mirada está congelada en decenas de chilenas fallidas y maravillosas, precursoras de la que está por llegar. Benzema está destinado al cubismo y nos queda por ver su fútbol cubista, como en Picasso. Esta debe de ser su etapa rosa, por lo de las correrías. Algunos se preguntan hasta cuándo, y yo les digo que hasta que esboce los primeros trazos de Las señoritas de Avignon. En la temática de estos cuadros abundan los personajes de circo, acróbatas y saltimbanquis. Y por supuesto las mujeres. Benzema es nuestro artista y no un extorsionador. Una cosa o la otra.

El caso es para preguntarse, como Groucho: “Una mañana, le disparé a un elefante con mi pijama. Cómo se metió en mi pijama, no lo sé”. Pero uno no puede ser artista y delincuente al mismo tiempo. Y mucho menos artista y chantajista. Ahí hay cacofonía y si se dice que se es ambas, una de las dos no es cierta. Osgood Fielding III diría que nadie es perfecto, pero yo apuesto por aquella frase de McCarthy, del padre al hijo en un mundo apocalíptico, al final de La Carretera: “La bondad encontrará al niño. Así ha sido siempre y así volverá a ser”.

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