La Galerna

Back to the future

Buenos días. Internautas de todo el planeta celebran hoy una fecha marcada con letras de oro en el corazón de muchos cinéfilos. El 21 de octubre de 2015 es (como nos consta sabrá Mario de las Heras, que cita con frecuencia la película en sus crónicas y artículos) la fecha a la cual viajan propulsándose en el tiempo Doc y Marty McFly al final del clásico ochentero Back to the future. Consignan los artículos que al respecto proliferan hoy en la red que el mundo real de 2015 no se diferencia tanto de aquel al cual arriban los protagonistas del filme (ponemos filme porque sabemos que le gusta a Nacho Faerna). No se habla del Real Madrid en la película de Zemeckis -quizá el único fallo de ese imperecedero hito cinematográfico, de extraordinario guión-, y sin embargo todo el espíritu de Back to the future impregna al madridismo de una manera muy particular. Cada vez que el Madrid juega la Champions, es como si viajara al pasado para estar presente en las negociaciones por Di Stefano con los Millonarios de Bogotá. Hay que asegurarse de que las cosas sean hechas como el futuro que conocemos dicta que deben ser hechas, no vayan a ponerse borrosas las Copas en las fotos.

También, en cierto modo, o quizá de forma más clara, se da el proceso inverso: cada vez que el Madrid juega un partido de Champions pone en concurso los servicios de Di Stefano, Zidane, Gento, Kopa, Redondo, Rial, Mijatovic, McManaman, Illgner, Roberto Carlos y Amancio, que se personan allí celosos de resguardar el honor y la Historia. La Historia.

El Madrid vuelve hoy a jugar la Champions y eso nos blinda contra mezquindades como la infame campaña de As contra Bale (ved cómo siguen) o contra la perplejidad de atestiguar cómo Iniesta aparece en las listas del Balón de Oro quedando Modric fuera (ved recuadro inferior de As). Nada de esto nos hace ahora el menor rasguño porque hoy combatimos nuestra batalla, la de siempre, la que no ha conocido más tregua que el esporádico hacerse a un lado para beber agua y aprovechar lo que sobra para limpiar de sangre enemiga la propia armadura. Es la batalla donde más se nos teme precisamente por ser la nuestra, la que nos sitúa en un estrato de gloria histórica (hace tiempo, anteayer y casi ayer mismo) que nuestros adversarios solo pueden olisquear desde abajo, como un perro rabioso. La Champions (nos odiarán por decir esto, qué le vamos a hacer) vale mucho más cuando la gana el Madrid que cuando la gana otro, porque cuando eso sucede es como si el DeLorean de Doc se materializase en medio de la plaza, frente a la torre del reloj.

Se da la circunstancia de que nuestro viaje en el tiempo de hoy se ve aderezado por otra afortunadísima coincidencia. Doc y Marty tuvieron el buen gusto de culminar su aventura (obviemos las tediosas secuelas) precisamente en el día en el cual Paco Gento (el hombre que nos da nombre: La Galerna del Cantábrico) cumple ochenta y dos años. Paco Gento: el hombre cuyo palmarés no puede ser comparado con el de otros jugadores sino con el de otros clubes (Real Madrid: 10 Copas de Europa; Milan: 7 Copas de Europa; Paco Gento: 6 Copas de Europa). La mayor gloria viva del Real Madrid, y que Dios le guarde muchos años.

Como comprenderéis, no vamos a homenajear a D. Francisco colocando aquí y ahora, como hacemos a diario, la portada del Sport o la del Mundo Deportivo. Así que nos subimos de nuevo al DeLorean. 

Ahí le veis, con su sonrisa restallante, en el lado derecho de la foto. Una foto que, en efecto, está un poco borrosa. No es que vaya a terminar de borrarse nunca porque los mitos son así, imborrables por definición. Pero hay que reverdecer el grosor y la firmeza del trazo tomando hoy París. No queda otra.

Muchas felicidades, D. Francisco.

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