La Galerna

Análisis de la temporada del Real Madrid de baloncesto

El Real Madrid de baloncesto no cumplió con las expectativas y ni siquiera logró pasar de la fase de grupos de la Fase Final de la ACB tras perder ante el San Pablo Burgos y el Morabanc Andorra, equipos que cuentan con plantillas claramente inferiores pero que compitieron mucho mejor en Valencia.

El torneo del Madrid fue, simple y llanamente, para olvidar. Y aunque se tratara de un formato novedoso y que no otorgara ningún beneficio a los equipos mejor clasificados (a diferencia del factor pista habitual de los playoffs), creo que no se deben obviar un par de aspectos:

Primero, en él se decidía el campeón de la ACB. Podemos poner todos los asteriscos y las pegas que queramos, pero el título de la ACB figurará en el palmarés del Baskonia (¡enhorabuena!), tal y como sucedería cualquier otro año.

Segundo, todos los equipos llegaban en las mismas condiciones adversas. De hecho, hubo varios equipos que llegaron con más bajas e imprevistos que el Real Madrid y, aun así, lucharon más y mejor.

No hablaría de fracaso rotundo, porque las circunstancias han sido muy excepcionales, pero que el Madrid no se haya clasificado entre los dos primeros del grupo es una clara decepción. A un partido se puede perder ante cualquier rival en la élite. Todos habríamos entendido que el Madrid perdiese en semifinales ante un equipo como el Burgos o como el Andorra (no digamos ante un Barcelona, un Baskonia, un Unicaja, un Valencia…). Pero, siendo sinceros, caer en la fase de grupos no entraba en los planes de nadie.

Dicho todo esto, toca contextualizar. Hablamos de un equipo mítico, plagado de jugadores extraordinarios y dirigido por uno de los mejores entrenadores de la historia de la Sección. Un equipo que lo ha ganado todo y que nos ha enganchado al baloncesto como nunca desde hace casi una década. Y tampoco hace falta remontarse a un pasado remoto. Hace poco más de 3 meses el equipo había ganado la Copa del Rey con una brillantez impresionante y ocupaba la segunda posición en las Ligas Regulares de la Euroliga y la ACB. Cuando se suspendió la temporada, el Madrid acumulaba 12 partidos sin perder en todas las competiciones.

¿Qué quiero decir? Que el Real Madrid no es en realidad el equipo que hemos visto en Valencia. El conjunto madridista sigue siendo uno de los mejores equipos de Europa y no necesita ninguna revolución. Sí necesita (más bien, necesitaba, pasara lo que pasara en este torneo), varios retoques.

No voy a hablar de todo lo que falló en Valencia porque sinceramente no lo sé. ¿Falta de preparación? ¿De mentalidad? ¿Problemas físicos? Nunca lo sabremos. Lo que sí me gustaría analizar son los aspectos negativos que se han visto en Valencia y que ya se habían podido apreciar anteriormente, desde septiembre a marzo o incluso en temporadas anteriores. El Madrid estaba haciendo una muy buena temporada, pero no era en absoluto un equipo perfecto. ¿Qué falló tanto en Valencia como durante la competición “precovid-19”?

1) El Madrid cuenta con una plantilla excesivamente envejecida. Ya lo sabíamos, pero ha quedado más patente que nunca en esta Fase Final. Felipe Reyes (40 años), Jaycee Carroll (37), Rudy Fernández (35), Sergio Llull (cumplirá 33 en noviembre, desgraciadamente aún guardamos en la retina su grave lesión de rodilla y cada vez son más recurrentes sus problemas físicos). Cuatro jugadores legendarios (tres de ellos, cupos, por cierto) que han formado la columna vertebral del Madrid de Laso desde 2012 y que aún hoy siguen desempeñando un papel relevante, con la excepción de Felipe.

Es necesario introducir en el equipo piernas jóvenes, energía, savia nueva que asegure la continuidad del proyecto para cuando los antiguos referentes ya no estén. Suena fácil, pero no lo es. Carlos Alocén es un muy buen comienzo, pero no es suficiente. ¿Alberto Abalde? Si fuera el Madrid trataría de fichar al exterior del Valencia Basket. 24 años (con el potencial que conlleva y mejorando año a año), piernas excepcionales (tanto para defender como para romper a sus defensores), capacidad para anotar y para ayudar en la creación, y encima cupo. Poco más se puede pedir. Eso sí, habría que pasar por caja (tiene cláusula).

Jaycee Carroll y Rudy Fernández

2) Existe una excesiva dependencia de Facundo Campazzo y Edy Tavares en ambos lados de la pista.

Campazzo es el jugador que hace que funcione el ataque del Madrid. Él es quien genera el 90% de las ventajas en ataque, gracias a su endiablada velocidad, fabuloso bote de balón y excepcional lectura y visión de juego. Además, cada día lanza mejor. Cuando no está bien, el Madrid sufre. Basta con ver su mal partido ante el Burgos (llegó tocado) o su mala racha en octubre en la que el Madrid perdió varios partidos consecutivos. Tras el encuentro ante el Burgos fue el mejor jugador del equipo con claridad, pero no estuvo bien arropado por muchos de sus compañeros.

Los otros generadores exteriores del equipo (o bases, como os guste llamarlos), Sergio Llull y Nico Laprovittola, no poseen la brillantez ni la explosividad y velocidad del Facu, y tampoco su confianza. Sergio o Nico pueden hacer un gran partido de vez en cuando si están acertados en el tiro (ambos estuvieron estupendos en el primer partido ante el Gran Canaria, por ejemplo, especialmente Llull), pero no son jugadores consistentes ni capaces de generar ventajas para sus compañeros con regularidad.

Defensa de Tavares

Tavares es un sistema defensivo por sí mismo. Eso ya lo sabemos. Modifica tiros como nadie, lee perfectamente la defensa y se mueve bien para lo enorme que es. Es imposible que el 5 suplente pueda replicar lo que aporta el caboverdiano, pero tampoco es de recibo que el Madrid, cuando está en cancha Jordan Mickey y no Edy Tavares, parezca otro equipo mucho más vulnerable. Se sufre en el rebote y en el poste, se defiende peor el bloqueo y continuación… Mickey es un jugador joven, con potencial y con talento en ataque (tiene muy buena mano), pero, aparte de las debilidades citadas, tiene un problema: es extracomunitario.

Según las últimas informaciones de los siempre fiables Ricardo González y Carlos Sánchez Blas, el futuro de Laprovittola y Mickey como jugadores del Madrid está muy en el aire.

La previsible llegada de Ante Zizic (pívot croata de 23 años alrededor del 2'10 de altura), que está atado según Chema de Lucas (siempre acierta) y el prestigioso periodista estadounidense Keith Smith, acabaría posiblemente con los problemas del Madrid en el rebote y en la defensa al poste.

Si alguien quiere conocer qué jugador es hoy en día Zizic, iré completando en las próximas semanas este hilo con varios vídeos y comentarios:

(pinchar en imagen para ir al hilo)

 

3) Falta potencial anotador en el juego exterior. Sergio Rodríguez, Sergio Llull, Luka Doncic, Rudy Fernández, Facu Campazzo... No somos conscientes del talento ofensivo y de los generadores de juego que ha tenido el Madrid en los últimos años. Todos, además, potenciados por un Pablo Laso experto en dar confianza y galones a los exteriores ofensivos y talentosos. Por unas cosas o por otras, hoy es solo Campazzo, y no es su principal virtud, el único capaz de anotar 15 puntos generándose canastas con el bote en cada partido importante. El Chacho y Luka se marcharon, Rudy se ha ido reciclando en un especialista (cada vez se le ve menos buscando anotar por su cuenta y más lanzando tras recibir) y Llull, que lógicamente ha perdido explosividad y confianza tras la lesión, está cada vez más irregular.

Facundo Campazzo atacando

El juego interior del Madrid no me preocupa, y menos con la posible incorporación de Zizic. Sin embargo, el papel de los interiores, tan importante en defensa al ser los “guardaespaldas” de sus compañeros, mengua considerablemente en ataque. El Madrid de Laso (y en general, cualquier equipo de baloncesto) da las riendas del ataque a los exteriores, que generan ventajas a través del bloqueo directo y, en menor medida, del 1 contra 1. El juego en el poste está en peligro de extinción al mostrarse más ineficiente que el resto de acciones ofensivas, aunque no me extrañaría que Zizic, si se confirma su fichaje, tuviera protagonismo de espaldas al aro. En todo caso, el rol de los interiores suele quedar reducido a ser meros finalizadores, ya sea lanzando desde el triple, especialmente desde las esquinas (caso de Randolph o Thompkins), o acabando cerca del aro.

Lo que el Madrid realmente necesita es más pólvora por fuera. Un jugador que rompa con el bote a sus pares y anote y saque faltas; que coja el balón a falta de menos de 10 segundos para que termine la posesión y sepas que, sea como sea, va a conseguir sacar petróleo. El equipo lo pide a gritos desde la marcha de Doncic. Alocén no es ese tipo de jugador (es más un jugador que no absorbe mucho balón, excelente pasador y que brilla en transición; el jugador opuesto a Laprovittola, para entendernos), pero Abalde, si el Madrid se lanzara a su fichaje, sí podría ayudar en esa tarea. No obstante, podría quedarse corto (no digamos si Campazzo termina marchándose a la NBA…).

Abalde contra Real Madrid

Otro periodista fiable, este extranjero (Nikos Varlas), comunicó que Jeff Taylor también podría estar en la cuerda floja. Sorprende a primera vista porque es un jugador que tiene contrato y que siempre ha contado con la confianza de Pablo. Pero si se piensa, tiene cierto sentido. Su perfil claramente defensivo (gran defensor del jugador que bota el balón) no es tan necesario en el Madrid actual como lo fue en el Madrid de los Sergios y Doncic, extraordinarios generadores de juego y flojos defensores del atacante que lleva el balón. Si sigue Facu, llega Alocén y el Madrid puede fichar a Abalde o un jugador similar, ese papel de perro de presa que representa Jeff Taylor no parece tan imprescindible.

Como vemos, parece que el verano va a ser bastante más movido de lo que pensábamos. Los rumores apuntan a jugadores no imprescindibles, por lo que su baja no supondría ningún cambio de ciclo. Al revés, implicaría continuidad pero tratando de dar ese paso adelante que puede dar el Madrid si pule ciertos defectos. Otra cosa sería si Facundo Campazzo acaba saliendo rumbo a la NBA (esperemos que no). Pero de eso ya habrá tiempo de hablar. De momento, a aprender de los errores pero sin perder la cabeza.

 

 

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