La Galerna

3-0: Jesús Vallejo se cuela en la fiesta de Karim Benzema

Las cámaras enfocaron a Lucas Vázquez y Casemiro mediada la segunda mitad. Ambos discutían tras una acción aislada. Puede parecer intrascendente, pero no lo es. Fue la imagen clara de un equipo tenso, metido, para nada apático. Todo lo contrario a lo que habían ofrecido los jugadores en otra primera mitad para olvidar.

Los primeros cuarenta y cinco minutos mostraron un Real Madrid veraniego, como si fuera una tarde de pretemporada y no un encuentro del mes de abril. Sin ritmo, sin profundidad, pero con cierto orden, algo que, visto lo visto esta campaña, hasta se agradece. En esto último ayudó la presencia de Jesús Vallejo, imperial de principio a fin, como si no llevase meses inactivo. Se intuye un gran central ahí, aunque, por desgracia, sus constantes problemas físicos parece que lo alejarán poco a poco de la élite.

Al descanso se llegó con el bostezo generalizado y pocas acciones que llevarnos a la boca. Sin embargo, todo cambió en la reanudación. Como si esto fuera un regreso al primer párrafo, el Real Madrid entró al campo con otra actitud, sangre en los ojos y ganas de ganar y agradar. Consiguió ambas cosas. Descosió a un irreconocible Athletic de Bilbao hasta alcanzar la goleada.

vallejo estuvo imperial de principio a fin

Asensio, que había estado al borde de la pitada en la primera mitad, asistió a Benzema para el 1-0. La fiesta empezó ahí. Karim, harto de reivindicarse semana tras semana, decidió que había llegado la hora de ganar el choque. El 2-0 llegó mediante un saque de esquina servido por Modric. Herrerín falló y Benzema aprovechó el regalo. Mismo escenario para sellar su hat trick, esta vez con pierna derecha y en tiempo de descuento.

Antes del 3-0, Zidane había dado entrada a Isco, Bale y Brahim. El galés fue pitado cada vez que tocó la pelota, mientras que el joven futbolista arrancó los aplausos del Bernabéu nada más entrar. Fue un fiel reflejo de lo que siente la afición del Real Madrid. Necesitan un cambio, aunque no comparto los silbidos como medio para demostrarlo.

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