La Galerna

El oficio de los cínicos

Ustedes, queridos galernautas, tal vez estén celebrando, ufanos e inconscientes, que el Madrid haya llegado por segunda vez consecutiva (y por tercera vez en cuatro años) a la final de la Champions. Puede que, además, a la espera de esa fiesta del 3 de junio, ya velen armas para afrontar el partido de mañana contra el Sevilla, decisivo como todos los pocos que quedan. Tal vez incluso tengan la tentación de pensar que el actual entrenador del Madrid está haciendo bien -y hasta muy bien- su trabajo, razón por la cual se merece -nos merecemos- que renueve su contrato, tal y como anuncia la portada de Marca.

Es posible también que se estén planteando descorchar una botella de vino -como el que anuncia abajo Marca o similar- para brindar no solo por el buen andar de su equipo, sino por el fichaje de Vinicius, a la sazón jovencísima promesa brasileña, que según cuenta la portada de As debuta hoy mismo como futbolista profesional en la liga de su país. Puede que, aun sin saber demasiado de la citada perla ni si cuajará como jugador de un club tan exigente, les parezca un acierto la actual política de fichajes del Madrid, esa que parece buscar lo que hace unos años, vía publicidad, se popularizó como JASP, jóvenes aunque sobradamente preparados. No en vano, gente como Varane, Lucas Vázquez, Casemiro o Asensio están dando buenas muestras de lo adecuado del plan.

Sin embargo, mientras ustedes están ahí adocenados y risueños, descorchando vinos camino de Cardiff, besando fotos de Zidane o buscando un enlace para ver el debut del tal Vinicius, hay quien está haciendo periodismo. Hay quien no descansa de su deber, que no es otro que el de informar, sin dobles intenciones ni dobles raseros, sin medias tintas, tal vez un poco también sin vergüenza, caiga quien caiga, aunque el que caiga en el esperpento pueda ser incluso el informante. Los cínicos no sirven para este oficio, decía el maestro de periodistas Kapuscinski, pero mucho nos tememos que en el manual de estilo de Mundo Deportivo no hay alusión alguna al Príncipe de Asturias polaco.

Ahí lo tienen. Se amarga el vino y suben desorbitadamente de precio los billetes para Cardiff, Vinicius es un manta y Zidane no es más que un holograma que de vez en cuando acierta en los cambios, pero casi nunca en el esquema de juego y aun menos cuando se empeña en poner a Bale, ese atleta de cristal.

Todo queda ensombrecido por el "escándalo Cristiano", quien dizque fue expedientado por Hacienda en algunas de sus declaraciones fiscales, no como Messi, ese ejemplo para los niños. Menos mal que, en aras del servicio público que debe asumir toda empresa informativa, Mundo Deportivo nos recuerda que aún tenemos mes y medio para presentar querella contra el portugués, no sea que se vaya de rositas de unos "presuntos" delitos de 2011. Sí, son presuntos esos delitos, pero qué más da, "escándalo Cristiano" y punto, no vaya a ser que alguien se atreva a decirle a Mundo Deportivo que hace dejación de funciones en algo tan serio como la fiscalidad, venga de donde venga el escándalo, ya sea cosa atribuible a Bartomeu, Neymar Junior o Senior, Messi, Mascherano, Sandro Rosell... De todos esos escándalos, algunos ya pasados y condenados y otros en proceso, siempre -lo que se dice siempre- ha informado convenientemente Mundo Deportivo, adalid de la moral cívica, y nunca -lo que se dice nunca- ha intentado desviar la atención, justificar o camuflar las certezas delictivas, las condenas o las imputaciones, y aun menos victimizar a los infractores, esos Robin Hood del fútbol moderno perseguidos por un status quo que baila al son de las bolas, siempre calientes, de Florentino.

Decíamos que los cínicos no sirven para este oficio y es verdad, aunque solo sea porque ya no sabemos bien de qué oficio se trata al referirnos a medios como Mundo Deportivo, tal vez meros voceros de los intereses de un club deportivo que, como ellos mismos pregonan, son més que un club. Puede que para ese nuevo (aunque en realidad viejísimo) oficio de la propaganda el cinismo sea una virtud imprescindible, señor Kapuscinski, así que deje de revolverse en su tumba, que sus lecciones de periodismo no pasan por estos virtuosos lares.

Mientras tanto -pero qué más da ya tras el escándalo Cristiano- Sport nos deleita con una portada jugosa para el madridismo. El club que era cantera y no cartera (¿se acuerdan?) parece que no está satisfecho con sus últimas adquisiciones y francamente no sabemos por qué. Nos pillan de sorpresa estos saldos, estos restos de stock, estas rebajas, pues creemos no haber visto jamás una sola portada crítica con André Gomes, Arda Turan o Alcácer. Tampoco nos suena un comentario contra la gestión de plantilla de Luis Enrique y aun menos contra la dirección deportiva del Barcelona, que hoy se revela ejemplar en la primera plana de Sport. Ya nos disculparán, pero no sabemos bien quiénes son Denis, Digne o Cillessen. Tal vez hayan jugado muchos minutos y puede que hasta con brillantez y notable acierto, pero es que nosotros estábamos pendientes de lo poco que juegan Isco, Asensio o Lucas Vázquez, y eso sí que es indignante. Los cínicos, ya saben.

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