Ya no se habla del Real Madrid

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No sé cuando se dejó de hablar del Madrid para hablar de madridismo. Puede que nunca se hablara del Madrid. Puede, incluso, que el madridismo existiera antes que el Madrid. Si no existiese el Madrid, todo ese madridismo andaría por ahí suelto. Imagínense. Así que el Madrid no puede ser más que una bendición, un lugar donde todos esos madridistas se recogen o son recogidos como en una misión.

El madridismo es esa misión cuyos inquilinos se han rebelado sobre la propia esencia de la misión. Es como si la hubiesen tomado, repoblado y reinventado. Sobre el Madrid han elevado edificios. Barrios enteros en los que todo el mundo habla de madridismo. Es como un desarrollo urbanístico descontrolado que nació a causa del Madrid y donde del Madrid no queda nada.

Todo se juega fuera del campo, en esa periferia pseudoteórica de la que todos esos vecinos no quieren salir. Es como el embrutecimiento, el envilecimiento y el empobrecimiento que se decía de los pueblos. Al Madrid su propia afición lo ha hecho subterráneo. Lo que mayormente se ve es una barriada -como aquella de Roma al principio de la Dolce vita mientras llega Jesucristo en helicóptero- donde los madridistas se gritan y discuten sobre cosas fútiles convertidas en ciencia y filosofía y sociología y política de andar comiendo pipas.

No hace mucho sólo había un poco de impertinencia e inoportunidad en el casi extinto pipero (lo que vino después de la seriedad del chascarrillo y la tertulia breve y la retranca), que hoy ha evolucionado en doctores y visionarios apócrifos en distintas materias. Hace mucho tiempo que el Madrid se quedó atrás, o debajo, más bien. Es posible que usted, madridista, esté poniendo sus pies ahora mismo sobre lo que antes fue un monumento clásico.

El Madrid es un yacimiento. Y para encontrarlo hoy tiene uno que ir excavando y luego con su cepillito barriendo la tierra y delimitando cuidadosamente sus dimensiones. El Madrid es Pompeya, con sus calles asombrosas, sus casas deslumbrantes, sus frescos y sus mosaicos, incluso sus habitantes fosilizados. Sus futbolistas fosilizados, abrasados e inmortalizados por esa lava madridista en distintas posturas, como por ejemplo la de Bale llevándose la mano al muslo.

Yo no me canso de ver la figura helada de Bale llevándose la mano al muslo en el suelo, o la de Benzema llevándose las manos a la cabeza. Cómo sería su vida antes de la erupción es imposible saberlo. Pero seguramente fuese bastante feliz.

El madridismo ha engullido al Madrid de tal modo que sólo se habla del primero. Ese madridismo tan soberbio se cree más importante que el origen. Ha olvidado de dónde viene. Ha olvidado sus tesoros.

Ese madridista es un impostor, ese madridismo es lava, un okupa que cree que está permanentemente en su casa, o en el despacho, en el ágora o en la Academia de sus sueños perorando sobre madridismo como si significara algo, en vez de respetando de un modo sencillo ese lugar que lo acoge, o ese lugar que acogió a sus mayores para hacerlos felices antes de que tanta felicidad volviera idiotas a sus descendientes.

22 COMENTARIOS

  1. Yo no creo que el madridismo ha engullido al Madrid…simplemente que ahora somos muchos millones….somos más universales y además está internet con sus redes sociales que todo lo amplifican como un altavoz enorme y universal….hay muchos programas dedicados al fútbol que viven literalmente de hablar de nosotros…somos el centro del universo futbolero, pero no lo somos los madridistas sino el Madrid…

    Y no seáis tan pesimistas…de toda la vida de dios en los bares y en el trabajo el madridismo ha hablado de su equipo y ha criticado a sus jugadores…yo desde que recuerdo he sido madridista y desde luego cuando era un niña defendía al Madrid como una loba, con los atléticos de mi familia y con una amiguita del cole que era culé….y ahora lo sigo haciendo pero no me impide ser crítica con lo que no me gusta….es como con la familia…yo puedo decir de ellos lo que quiera, poco porque soy primitiva y reptiliana jaajajaj, pero que nadie me diga ni tantito así de ellos porque como la otra MA-TO….pues con el Madrid me pasa lo mismo….y quien me siga en tuiter sabe que reparto estopa a todo el que nos critica….

    No se me depriman…somos universales y ciberuniversales con lo que se magnifica todo….si nos quitan el debate sobre lo nuestro entre nosotros nos quitan la pasión….otra cosa es que hagamos frente común contra los rivales que ahí siempre estaré y estoy…no me tapo nunca….

    Saludos

    • Jajajajajaaja! reptiliana! jajajaja! Bueno, reptiliana o humana, eres grande Paz, saludos!
      PD: … aunque sintiéndolo mucho, estoy de acuerdo con Mario al 100% 😉

      • No tenía ninguna duda de que estarías de acuerdo con Mario jaajajajajaj….aquí a algunos ya os conozco como si os hubiera parido…igual que vosotros a mí 😉

        Saludos

      • Jajajaja, estoy de acuerdo Paz

        Es normal que estemos deprimidos (y con razón), pero tampoco hay que caer en la espiral auto-destructiva. Estoy repasando artículos oldies de la Galerna, de aquel terrible 2015 con los farsantes disfrutando del triplete y su enésimo 0-4 en el Bernabéu y que ante nosotros venía el abismo. Apareció un ángel calvo y volvimos a renacer. Ahora también volveremos, aunque el calvo ya se ha ido. Eso es lo que más me preocupa.

        Saludos

        • Yo no sé si Bernabéu dijo alguna vez algo bueno o malo de la afición del Madrid…sí he leído, porque mentiría si dijera que lo recuerdo porque tengo mala memoria, cosas que ha dicho y que están demostradas sobre los padres de futbolistas y sobre los periodistas por los que me parece que sentía el mismo afecto sincero que siento yo jajaajajajaj….

  2. Magnífico!!!
    “Todo se juega fuera del campo, en esa periferia pseudoteórica de la que todos esos vecinos no quieren salir.”
    Eso es pseudomadridismo, muy distinto del MADRIDISMO puro y auténtico que se preconiza por verdaderos Madridistas pero, existe desgraciadamente.
    Enhorabuena por el artículo!!!

  3. Sigo perdiendo el tiempo leyéndote, no preparas tu trabajo, lo haces de ultima hora y crees que nos tienes contentos a los lectores y no. No puedo permitirlo, tengo que borrar tus comentarios, sin perder el tiempo leyéndolos. Gracias, lo siento.

  4. Ese madridismo avinagrado, displicente e insatisfecho. Ese madridismo que no se alegra de una victoria porque “se ha jugado mal.” Ese madridismo que en las malos momentos está para recordar que ya se lo veían venir. Ese madridismo que pita, que grita, que insulta a un jugador porque “la autoexigencia es lo que nos ha hecho grandes”, como el padre que le da una somanta de palos al niño que llega a casa con malas notas, porque le quiere, porque lo hace por su bien, porque ya se lo agradecerá. Ese madridismo con tufillo a Segurola, condescendiente, experto, analítico, cientifista y objetivo que trata el fútbol como si fuera una ciencia exacta y convierte la pasión en filosofía coñazo. Ese madridismo autocrítico que nunca reconoce un error o un fallo de interpretación en sus propios puntos de vista. Ese madridismo que nunca es feliz porque piensa en lo que fue o lo que pudo ser, y nunca en lo que es. Un madridismo por encima del Madrid, que manda narices.

  5. La afición del Madrid es con diferencia lo peor de esta incomparable club. Pero, a la vez, su tremenda mala leche, su permanente inconformismo, su criticar una cosa y la contraria, su perpetua falta de apoyo al equipo, ese creerse que lo sabe todo, su crueldad con los jugadores, sus inexplicables filias y fobias y, en suma, todo lo malo y es mucho que tiene el jodido madridismo hace que el nivel de exigencia sea máximo y probablemente sea una de las causas del éxito de la institución.

    • Para nada. Eso es un mito falso. La “exigencia”, esa “exigencia” que se puede compartir o discrepar de ella (yo estoy en el segundo grupo), es muy respetable como actitud (aunque no se comparta). Pero de ahí (el que haya que respetarla como a todo) a atribuirse los éxitos del club va un abismo. El Madrid, cuando llegó Di Stefano, no era prácticamente nada. Llevaba 21 años sin ganar la liga española (me río yo de los que repiten a todas horas “dos ligas en 10 años. Una liga en 8 años”). Los clubs punteros eran el Barça y el At. Aviación. El madridismo ni exigía, ni esperaba (porque no tenía motivos). Y fue ese equipo el que sorprendió a sus seguidores y los dejó con la boca abierta. A partir de ahí llegó la “exigencia’. Y con la “exigencia” estuvimos 32 años comiéndonos los mocos en Europa. Con la “exigencia” nos barrio el Milán, perdimos dos ligas en Tenerife. De la Copa del Rey ni hablamos. De los baños que nos ha ido dando el Barça en diferentes épocas mejor no hablar. No digo que la culpa la tuviera “la exigencia”. Además, he citado lo malo pero también ha habido muchas cosas buenas. Muchas. Solo digo que un equipo gana y juega bien cuando le toca y pierde y juega mal cuando le toca, sea su afición “exigente” o no lo sea. Es intrascendente como sea su afición. Es más. Si me tuviera que pronunciar sobre algún tipo de influencia, yo me inclino más a que habría ganado más títulos con otra actitud de la afición. Aún así, insisto, todo es opinable y respetable…..menos los datos. Que nadie se apunte tantos que no le corresponden. Que a ver si va a resultar que ir al campo a insultar y silbar a, por ejemplo, Karim, repercute en que Karim jugará mejor gracias al listo que le pita y le insulta. Venga, hombre. Que cada uno haga lo que quiera, pero que no se apunte ningún tanto. Lo que el Madrid haya ganado o perdido no sé lo debe, ni por asomo, a su afición. Para nada.

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