Queen sin Freddie Mercury

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Dos no se autogestionan si uno no quiere. Florentino Pérez hace años que dejó el vestuario del Real Madrid en manos de los futbolistas sabiendo que, siendo una opción del todo arriesgada, iba a dar sus frutos. No es lo mismo ceder la dirección de una empresa a un mono con una pandereta en cada mano que a los once o doce mejores especialistas del sector. El Madrid los tenía sobre el campo y solo necesitaba un entrenador que les dejara hacer. Llegó Zidane. Lo que ocurrió después lo encontrarás en los libros de historia y en el palmarés del Real Madrid, no en este artículo de un tipo que necesita consuelo y uñas que morderse de nuevo.

Si tres cubatas te nublan la vista, cuatro Copas de Europa en cinco años hacen que pierdas el conocimiento por completo. Para bien y para mal, la aguja que señala el norte en tu brújula desaparece. Cuatro noches locas (las mejores) en Lisboa, Milán, Cardiff y Kiev hacen que nos olvidemos de todas esas cosas que venimos haciendo rematadamente mal y que caen en el olvido hasta el inicio de la temporada siguiente. Ahí es cuando vuelven a brotar y cada año que pasa lo hacen con más fuerza, pues crecen sobre una raíz ya dañada.

El Madrid, a día de hoy, tiene en plantilla infinidad de jugadores a los que el mundo del fútbol se les ha quedado pequeño. Lo han conquistado tantas veces en su versión Champions que no es que tengan el estómago lleno, es que directamente no tienen buche. Por eso todos los partidos que disputan, fuera de esa aura europea, no tienen con qué digerirlos. Están del todo saciados. El problema es que el Madrid tiene la obligación de competir, insistir y ganar desde la segunda quincena de agosto hasta el último primer fin de semana de junio, por lo que los saciados deberían apartarse por su propio pie o ser apartados. Es fácil escribir esto y difícil hacerlo, pero es el único camino para sobrevivir y evitar lo de la campaña anterior.

el madrid tiene infinidad de jugadores a los que el mundo del fútbol se les ha quedado pequeño

Lopetegui ha llegado al Real Madrid con ganas de todo menos de “dejarse hacer”. Quiere imponer su estilo, su ritmo, sus normas y da la sensación de que están siendo los jugadores los que directa o indirectamente le dejan caer que los tempos, como vienen haciendo desde años atrás, los marcan ellos y solo en esos contextos que les motivan. Sin embargo, sería una torpeza mayúscula que estos futbolistas, sin su Freddie Mercury portugués, pensaran y se creyeran que pueden seguir siendo Queen. Si Julen ha repetido tantas veces que la mayor fortaleza del equipo debe ser el conjunto es porque sabe que el mismo está huérfano de liderazgo. Razón no le falta, pese a que la dirección deportiva no se haya dado cuenta.

Siempre he pensado que en las despedidas es donde el ser humano puede demostrar qué grado de inteligencia maneja. Tanto Guardiola como Zidane demostraron que están por encima del resto. Sabían que sus proyectos y la generación con la que les había tocado trabajar (y ganar) estaba condenada a morir, así que tenían que decidir si lo hacían con o sin ellos. Solo un imbécil se hubiera quedado en el barco viendo cómo este se hunde. Se marcharon a tiempo y su legado permanecerá intacto. Con los futbolistas sucede lo mismo. No obstante, estos suelen estar más dispuestos a hundirse, pues su cuenta corriente es el mejor chaleco salvavidas. Pierdan o ganen, estén felices o tristes, la cuesta de enero la afrontarán siempre de arriba abajo. Y esto no es demagogia, pues todos sabemos que la carrera de un futbolista es más corta que la de un entrenador y por ello deben explotarla al máximo a nivel deportivo y, por supuesto, económico.

El País
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Ante una tesitura de este tipo tanto, la entidad como el entrenador deben tomar partido. Es su responsabilidad. Deben negarse rotundamente a que esta magnífica generación de futbolistas que nos ha hecho ganar tanto permanezca en el club de cualquier forma y justifiquen sus fracasos remitiéndonos a éxitos anteriores. El día que se marchen, la nostalgia nos hará echarles de menos y probablemente tengamos más sed que nunca sin ellos, pero comenzaremos a labrar el camino para que en un futuro próximo una nueva generación logre conquistar el mundo del fútbol nuevamente.

Desconozco si resulta prematuro escribir estas líneas a principios de octubre sabiendo lo larga que es la temporada, pero os puedo asegurar que esta sensación de ver que tenemos en la plantilla a futbolistas que ya han tocado techo la arrastro de temporadas atrás y, en mayor o menor grado, cada temporada se despierta en mí. En las tres anteriores han logrado reventar ese techo y construir un piso más sobre él, pero estoy convencido de que más pronto que tarde la cubierta no cederá y el golpe en la testa puede dejarnos tontos del todo. Antes de llegar a ese punto prefiero que sean ellos los que bajen de allí arriba o que alguien les invite a bajar. De esta forma evitaremos daños y solo nos quedará una profunda sensación de orgullo.

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Al ser el Madrid algo preciosista, ya se vista de letras, palabras o imágenes; decidí amortizar mi pasión en sus infinitas formas. Por esa razón junto letras por estos lares, parloteo en varios micrófonos radiofónicos e incluso asomo la cabeza por los modernos rincones de YouTube. Todo, por el Madrid, merece la pena.

4 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo, las copas de Europa nos han cegado, es en los éxitos donde se debe revisar y mejorar lo que no funciona bien del todo y no esperar a que lo que no se ha mejorado se agrande y perjudique más aún. Como ocurrió en la décima, no se reflexionó y se optó por mantener lo que ya había, no se hizo autocrítica y no se “limpió” la plantilla, ahora pasa igual.

  2. Sinceramente, no me parece que haya casi nada que limpiar. Los 25 que hay son válidos, más allá de su momento de forma y de su motivación. Ambas cosas son modificables.

    Se fue Cristiano, alguien debe sustituirle en su nunca estimada labor de mantener enchufados a sus compañeros. Si nadie desempeña ese papel, da igual cuántos salgan y cuántos entren.

  3. Mala gestión del éxito, sí. Al club le faltó cintura con Zidane y Ronaldo. Ha contratado un entrenador que no está a la altura y ha optado por el sedevacantismo en el puesto de estrella del equipo, habida cuenta de los prohibitivos precios de los Neymar, Hazard y cía.

    En el Barcelona la salida de un entrenador por otro no habría supuesto mayor trauma. En el Atlético, por su parte, el cambio de figuras (incluso estelares) ha sido normal habitual en los últimos años, siempre que el Comandante Simeone estuviera al frente. Pero en el Madrid parece que se necesitaba más ese equilibrio de las dos cabezas visibles para llegar a los triunfos.

    Lo peor de esto, como ya he expresado en otros artículos, es que se ha perdido la ocasión para hacer una renovación más completa que se venía necesitando, a sabiendas de que la Liga pasada, no nos engañemos, fue parecida a lo que está siendo ésta.

  4. No puedo estar más de acuerdo contigo….y no es prematuro lo que estás diciendo….es que se ve claramente el agotamiento de varios importantes jugadores….y yo también pienso que es mejor echarlos de menos que de más….y tiene pinta de que esta temporada o cambia mucho la deriva o los vamos a echar de más…..y también mucha culpa la tendrá el presidente que parece que no entendió claramente las razones de la salida de Zidane….que había que reforzar la plantilla, mucho más viendo que se iba tu mejor jugador y el líder estos últimos 9 años….

    Creo que la prepotencia y la soberbia nos está jugando una mala pasada….eso y traer a un entrenador que se deje un poquito acoquinar o condicionar por los pesos pesados…

    Saludos

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