Prosinecki

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Hoy 12 de enero cumple 49 años Prosinecki, futbolista croata que llegó al Real Madrid como fichaje estrella tras ser campeón de Europa con el Estrella Roja, pero al que las lesiones la falta de adaptación hicieron fracasar.

Nacido en Schweningen (Alemania) en 1969, al estar trabajando allí sus padres, se trasladó a los 10 años a Yugoslavia para seguir jugando al fútbol tras hacerlo primero en el infantil del Stuttgarter Kickers. Posteriormente lo hizo en la cantera del Dinamo de Zagreb y llegó a debutar con gol en el primer equipo a los 18 años. En 1987, y después de no conseguir un contrato como profesional, se mudó a Belgrado para vestir la elástica del Estrella Roja. Su progresión con el cuadro rojiblanco fue excelente y tras alcanzar la titularidad fue el cerebro del equipo. Logró tres Ligas, una Copa y la Copa de Europa del año 1991 en la que vencieron por penaltis al Olympique de Marsella. Prosinecki anotó el primer gol de la tanda de un conjunto en el que tenía como compañeros a Jugovic, Belodedici, Mihajlovic, Pancev o Savicevic. Un equipazo.

Nombrado futbolista del año en su país y ganador del Trofeo Bravo, en 1991 el Madrid se lanzó a por su fichaje pese a que un principio el jugador que interesó fue Savicevic. Mendoza tomó las riendas de la negociación que fue muy dura al impedir las autoridades yugoslavas salir del país a los futbolistas que aún no tenían 25 años. Después de muchas conversaciones, Mendoza convenció entre otros a Miljanic, presidente de la Federación, y tras desembolsar casi 500 millones de pesetas el medio rubio voló a Madrid donde cobraría 300 millones de pesetas anuales durante cinco campañas.

La expectación con la que aterrizó fue enorme y en el Trofeo Bernabéu ante Colo Colo deleitó. Demostró ser un centrocampista de clase, elegante, con una visión de juego extraordinaria, una técnica magnífica en su pierna diestra y enorme calidad en el pase. Además, pronto enseñó que sería un arma perfecta a pelota parada y especialmente en los lanzamientos de falta. Debutó en Liga donde jugó las dos primeras jornadas y también en la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA frente al Slovan de Bratislava. Sin embargo, a finales de septiembre una lesión le dejó KO. Volvió para jugar ante el Barça en el Bernabéu marcando de falta y cuatro días después en la visita al Utrecht en competición europea donde también anotaría un tanto. En la segunda parte se lesionó y no disputó un minuto el resto de la temporada.

Una sucesión de problemas musculares, roturas y una operación a principios del año 1992 le impidieron saltar al césped ante la desesperación del cuerpo técnico, los médicos y los aficionados.

En su segunda temporada si dispuso de regularidad pero la ansiedad, las ganas por agradar, la pérdida de confianza y una depresión por la Guerra de los Balcanes le jugaron una mala pasada. Su intento siempre por justificar el fichaje, intentando acciones muy difíciles o innecesarias, sumado a su afición por el tabaco le pasaron factura en la grada del Bernabéu, que cada día se desesperaba más con el croata.

Alcanzó pese a las tiranteces con Floro los 29 choques en Liga, todos ellos como titular menos uno, el de la última jornada en Tenerife. El cuadro blanco se volvió a dejar el campeonato doméstico en la jornada 38, al igual que el curso anterior, y Prosinecki disputó la segunda mitad tras entrar por Chendo en la búsqueda de una remontada de ante los isleños que ganaban por 2-0. Una semana más tarde, el equipo se rehizo en parte levantando la Copa del Rey contra el Zaragoza sin que el centrocampista rubio tuviese protagonismo en la final.

Su último curso fue en 1993-1994, un año muy convulso en la casa blanca. Fue titular con Floro aunque en posiciones muy retrasadas y el equipo no acabó de funcionar en ningún momento. Salieron rumores y comentarios sobre su vida nocturna, lo que -sumado a su mal estado físico y varios problemas musculares que no recuperó como le ordenaron los médicos- provocaron que la afición le pusiera la cruz. Jugó 23 partidos en Liga y consiguió seis goles, viviendo su mejor momento con la llegada de Vicente del Bosque al banquillo. El salmantino le ubicó en la mediapunta y se salió en un partido contra el Valencia en el Bernabéu, donde marcó una diana y probablemente realizó su mejor actuación como blanco. Pero ya era tarde, Prosinecki no era feliz, Mendoza le había criticado en público y su etapa como madridista se acababa. En el verano del 94 anunció que quería marcharse, y el Real Madrid lo cedió al Real Oviedo.

En el cuadro carbayón que entrenaba su amigo Antic disfrutó de la oportunidad de jugar habitualmente en su puesto y sin presión, llegando a actuar 30 partidos de Liga y anotando cinco goles. Eso motivó que no quisiese cumplir su quinto año de contrato con el Real Madrid y obtuviese la carta de libertad pese a que los blancos habían llegado a un acuerdo para su traspaso con el Atlético de Madrid. Sin embargo, el Barça se metió por medio y ofreciendo un gran salario al croata logró su incorporación de manera gratuita en el verano de 1995.

En la Ciudad Condal le pasó lo mismo que en Madrid y la sucesión de lesiones musculares le impidieron actuar con regularidad. Cruyff dejó de confiar en él, y Bobby Robson en el curso siguiente únicamente le alineó en choques amistosos. A finales de 1996 el Sevilla realizó una oferta de casi 200 millones por su fichaje y emprendió rumbo a la ciudad hispalense. En el equipo de Nervión jugó toda la segunda vuelta y logró cuatro goles, insuficientes para que el Sevilla mantuviese la categoría.

En el verano de 1997 regresó a su país para firmar con el Croacia Zagreb en el que cuajó varias campañas a gran nivel. Levantó tres Ligas consecutivas, y además en 1998 también conquistó la Copa y la Supercopa para un triplete extraordinario. Unos problemas con la directiva le obligaron a dejar la entidad en el año 2000 para enrolarse de manera gratuita y durante cuatro encuentros en el Hrvatski Dragovoljac. Después viviría cortas aventuras en el Standard de Lieja, el Portsmouth y el Olimpia de Ljubljana para despedirse del fútbol en activo tras la campaña 2003-2004 en el NK Zagreb.

En su carrera internacional primero lo fue con la extinta Yugoslavia y posteriormente con Croacia. Con los plavi jugó 15 partidos y marcó cuatro goles, aunque ya venía triunfando en categorías inferiores donde fue campeón del mundo juvenil en 1967 en Chile, en un torneo en el que fue designado mejor jugador del campeonato. Su estreno con los mayores fue el 23 de agosto de 1989 en un amistoso contra Finlandia que finalizó empate a dos. Apenas un año más tarde fue convocado para el Mundial de Italia en el que Osim contó con su presencia en los choques ante Alemania Federal, Colombia y Emiratos Árabes Unidos (marcó un tanto). Yugoslavia cayó por penaltis frente a Argentina en cuartos y el equipo nacional no volvió a jugar un torneo de selecciones de alto nivel pese a clasificarse para la Eurocopa de 1992.

Tras la Guerra de los Balcanes, Prosinecki comenzó a vestir los colores de su país de nacimiento, Croacia. Disputó un total de 49 choques con 10 dianas en su haber, y asistió a la Eurocopa de Inglaterra y a los Mundiales de Francia y Corea del Sur y Japón. Su debut con Croacia fue en un amistoso frente a España en Valencia donde ganaron por 0-2, y él marcó el primer tanto del duelo tras batir a Zubizarreta. En la Euro del 96 fue fijo para Blazevic en la fase de grupos pero luego no tuvo minutos en cuartos, ronda en la que Alemania les firmó el billete a casa.

Dos años más tarde, Croacia sorprendió al mundo con su mejor clasificación en un Mundial. Además de Prosinecki, el cuadro arlequinado reunió una gran cantidad de talento sobre el césped con Suker, Boban, Jarni, Vlaovic, Bilic o Soldo. El centrocampista rubio fue importante en la liguilla donde derrotaron a Jamaica y Japón y perdieron con Argentina, pero desapareció en octavos y cuartos. Blazevic apenas le sacó en el descuento contra Francia en semifinales cuando cayeron por 2-1, y es una de las mayores espinas clavadas de la carrera del de Schwenningen. Sí jugó el tercer y cuarto puesto donde además marcó un gol contra Países Bajos, el cual sirvió a Croacia para vencer el partido de consolación.

Sus desavenencias con Blazevic le hicieron renunciar a la selección tras el Mundial, aunque retornó en el verano del 2000 tras entrar Mirko Jozic en la parcela técnica. Su último partido con la elástica de su país fue en el Mundial de 2002 contra México en un duelo que ganaron los aztecas por la mínima. Tenía 33 años, y dejaba un récord que aún sigue vigente al ser el único futbolista en anotar goles en un Mundial con dos selecciones diferentes.

Tras colgar las botas empezó su trayectoria en 2006 como técnico siendo asistente de su amigo y excompañero Bilic en la selección croata. Así estuvo cuatro años hasta que inició su labor en solitario en las filas del Estrella Roja. Se convirtió en el primer entrenador croata dirigiendo a un club serbio, y pese a levantar la Copa en 2012 su papel no fue el esperado. Dimitió en 2012 y se marchó a entrenar a Turquía al Kayserispor. Su primer año fue magnífico, pero en el segundo las cosas se torcieron y volvió a presentar su dimisión. Su última aventura ha sido como seleccionador de Azerbaiyán donde, después de no conseguir la clasificación para la Euro de 2016 y el Mundial de Rusia, fue cesado. Hace apenas unos días se ha confirmado que volverá a sentarse en los banquillos para dirigir a la selección de Bosnia que lideran Dzeko y Pjanic.

16 COMENTARIOS

  1. A mí el que me encantaba del Estrella Roja era Savicevic, que demostró ser mejor que Prosinecki en el Milan. Ya entonces pensé que fichamos a un jugador que no era tan bueno.

    • Hola Juan,

      En un principio el objetivo era Savicevic, un perfil de jugador que no tenía el Real Madrid y cuyo puesto en aquella época lo ocupaba Luis Enrique.

      Parece ser que el Madrid pidió algún vídeo de partidos del Estrella Roja al periodista Maldini y Savicevic no destacó, por eso se lanzaron a por Prosinecki.

      Un saludo

  2. Uno de los fichajes más decepcionantes, en relación con las expectativas creadas, de las últimas décadas. Más o menos como Kaká recientemente, para los que no lo vieran jugar.

    • Hola José Luis,

      Efectivamente, fue un fichaje muy mediático y del que se esperaban maravillas por lo hecho con la selección juvenil yugoslava y el Estrella Roja en la Copa de Europa.

      Pero todo empezó torcido y no se pudo reconducir. Además de sus problemas físicos, de ‘coco’ también era muy frágil y así es imposible triunfar en el Real Madrid.

      Un saludo

  3. Por traer al “Marlboro” (el paquete, rubio, más caro) por 500 kilos de pesetas, no trajimos a un jugador que se ofreció ¡gratis! (había cumplido contrato) para venir al Madrid. Nada menos que ¡Lothar Matthäus! Que, además, era el tipo de jugador que, entonces, necesitaba el Madrid.
    Un Matthäus que dio doce años más de excelente rentabilidad deportiva en sus clubes (Inter y Bayern) y en la selección teutona. ¡Magnífico negocio!

    • Hola Alekhine,

      Y esa no fue la única ocasión en que dejamos escapar al bueno de Matthäus. Hubiese sido un jugador formidable para ese Real Madrid por sus características.

      En este caso los tiros iban para el Estrella Roja y tras ver algún vídeo de Savicevic donde no destacó, se lanzaron a por Prosinecki, el cual ya tenía lesiones frecuentes en el cuadro rojiblanco.

      Gracias,

      Un saludo

      • Hola Alberto como siempre le felicito por su excelente articulo!!! Lothar Matthäus nunca se ofrecio gratis al Real Madrid ya que tenia un contrato vigente con el Inter. Es mas al finalizar la temporada 91/92, tenia apalabrado su trasspaso a la Juventus. Leugo se rompió el cruzado y todo fue al traste. El se reunió 2 veces con Mendoza, la Primera antes de irse al Inter y la segunda cuando estaba lesionado del cruzado. Las pretensiones de Matthäus no eran asequibles en aquellos tiempos para el Real Madrid y por eso se descarto. Paso lo mismo con Zico. El Madrid ya lo tenia pactado y luego se intromentio el Udinese y el Madrid no pudo competir con el equipo italiano!!Un Saludo

        • Hola Richard,

          Muchas gracias por comentar, como siempre.

          Efectivamente, esas son las dos ocasiones que yo conocía. Sin embargo como bien dices el contrato de Matthäus en Italia debía de ser de aúpa. Ni el mejor pagado de la plantilla del Madrid llegaría a sus emolumentos. El poder del Calcio durante más de una década (todo los 80 y hasta mediados de los 90) fue terrible.

          Un saludo

    • No sabía lo de Matthäus. Es más, siempre pensé (creo que por algunas declaraciones que leí) que Lothar era bastante antimadridista. De todas maneras, en aquellos años hubiera sido muy complicado que con el fichaje de un solo futbolista, se le hubiera podido plantar cara al Barcelona de Koeman, Laudrup, Stoichkov, Gracia Redondo o García de Loza en los mejores años de sus carreras.

      No sé hasta que punto Savicevic hubiera resultado un fichaje mucho mejor. Vale que fue uno del protagonistas estrella del Milán del 4-0 al Barcelona en Atenas, pero es que ese equipo posiblemente la hubiera ganado también sin Savicevic. Además, creo que este jugador también tuvo muchísimos problemas de lesiones en Italia.

      ¡Saludos!

  4. Con Prosi el Madrid hizo lo que los malos alcaldes, gastarse un dineral en fuegos artificiales por fiestas, mientras los caminos del pueblo están plagados de socavones. En aquellos tiempos era bastante normal. Coincido con lo de Savicevic, que era el bueno de verdad de aquel Estrella Roja, lo que no sabía era que no se fichó por los informes del tal Maldini. Eso demuestra que saber el nombre de todas las vacas de un rebaño no te convierte en ganadero y que el que te pida consejos de ganadería es un incauto.

    • Hola Javier,

      Gran símil el que propones.

      Respecto a lo de Savicevic lo que ocurrió fue que le pidieron a Maldini vídeos del partidos del Estrella Roja y parece ser que el zurdo en esos partidos no terminó de jugar bien y encandilar al Madrid. El periodista no tuvo poder de decisión, ya fue cosa de Mendoza principalmente que fue el encargado de fichar al medio rubio.

      Gracias,

      Un saludo

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