Miguel Ángel, el cerrojo orensano

Miguel Ángel, el cerrojo orensano

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Miguel Ángel es uno de los guardametas históricos que ha tenido el Real Madrid desde su fundación. En el club blanco vivió las dos caras del fútbol: la alegre y exitosa, con técnicos como Luis Molowny y Miljan Miljanic, con otra más oscura y aciaga al no ser del agrado de entrenadores como Vujadin Boskov o Miguel Muñoz.

Miguel Ángel llegó al mundo la mañana de un día de Nochebuena de 1947 en Orense. Guardameta con una agilidad portentosa, también estaba dotado de unos enormes reflejos y una magnífica elasticidad. Además, siempre fue valiente en los balones aéreos y era un especialista en el uno contra uno ante los delanteros rivales. Todas estas virtudes le hicieron destacar en el balonmano y en el baloncesto, deportes que practicaba al igual que el fútbol.

Pero se decidió por el balompié al empezar a entrenar con la Asociación Deportivo Couto. Tras debutar frente al Orense en un choque amistoso, el Celta está cerca de cerrar su incorporación. Sin embargo, a última hora se cruza Miguel Malbo, uno de los directores de la cantera del Real Madrid y se lo lleva al conjunto blanco. Miguel Ángel, apodado ‘El Gato’, tiene entonces 18 años.

Al ser muy joven y figurar en la plantilla madridista porteros como Araquistain, Betancort o Junquera, los dos primeros años de contrato se marcha cedido. En el curso 66-67 juega en el Orense en 2ªB y la temporada siguiente lo hace en el Castellón en la división de plata, coincidiendo en el vestuario ‘orellut’ con Babiloni, Luis María de la Fuente, Ramón Tejada o Emilio Morollón, futuros compañeros suyos en el cuadro merengue.

Regresa a la disciplina del Real Madrid en la campaña 68-69, aunque no disputa ningún partido oficial. Se debe conformar con participar en varios amistosos en el Bernabéu frente al Onteniente, Jerez Industrial, Club Ferrol o el Stade de Reims. Esa temporada el conjunto de Chamartín se hace con el título de Liga después de aventajar en nueve puntos a la UD Las Palmas. Su debut oficial con la casaca blanca se produce en noviembre de 1969. Una lesión de Betancort ante el Valencia en el Luis Casanova obliga a Miguel Muñoz a dar la alternativa al orensano en los últimos 10 minutos de un partido que acaban venciendo los locales por la mínima. En la siguiente jornada es titular ante el Celta en la victoria en el Bernabéu y su última actuación de la temporada es contra el Athletic en San Mamés sustituyendo a Junquera al descanso. No se consigue revalidar el campeonato doméstico pero sí alzan la Copa en el Camp Nou ante el Valencia sin Miguel Ángel en el marco.

En los cuatro años siguientes goza de más oportunidades, pero jamás tiene la confianza absoluta de Miguel Muñoz, que le cataloga como “un portero saltimbanqui” cuando al antiguo medio le gustaban los “arqueros sobrios, sin grandes ademanes ni excentricidades”. Todas estas palabras frustraron a Miguel Ángel, que en un momento dado pide al club su baja, sin que al final se lleve a cabo. Muñoz prefiere a García Remón o Borja en la meta merengue y el orensano apenas disputa 38 partidos entre 1970 y 1974. El Real Madrid conquista otra Liga en 1972 y la Copa en 1974 en una edición donde Miguel Ángel se reivindica. Titular en toda la competición ya con Molowny en la parcela técnica, en la final se miden al F.C. Barcelona en el Vicente Calderón meses después de recibir un 0-5 en la Liga. En aquel choque la historia es diferente y se vengan del eterno rival al endosarle un brillante 4-0 con dianas de Santillana, Rubiñán, Aguilar y Pirri.

En el verano de 1974 el máximo mandatario blanco elige a Miljanic como nuevo entrenador del equipo, lo que supondrá un fuerte empujón en la carrera del portero gallego. El yugoslavo le da los galones al gallego y será el dueño de la portería durante los siguientes cuatro años, los mejores en su larga trayectoria profesional. Es parte fundamental del doblete de Liga y Copa en 1975 y de la Liga del curso 75-76. En el torneo copero se erige en héroe en la final frente al Atlético de Madrid. El partido concluyó sin goles gracias a enormes intervenciones de ‘El Gato’ ante Gárate y Becerra en la primera parte o Leal en la segunda. Pero fue en los penaltis cuando sacó a relucir todo su talento al detener el disparo de Irureta y el primero de Salcedo que en la repetición lo mandó al travesaño. El Madrid levantó la Copa y Miguel Ángel seguramente realizó su mejor actuación con la zamarra blanca. Por su parte en la Liga de 1976 consiguió el único Trofeo Zamora de su vida al recibir 23 tantos en 32 partidos, a una media de 0,71 dianas por choque.

Nada más iniciarse la campaña de 1977-1978 Molowny releva a Miljanic en el banquillo de los capitalinos, cambio que no repercute en Miguel Ángel que seguirá como guardameta titular las dos siguientes temporadas hasta que una lesión el 21 de enero de 1979 contra el Racing le obliga a dejar los terrenos de juego durante varios meses. García Remón entra por él y el Real Madrid revalida el título liguero tras el alcanzado el curso anterior.

Con Luis de Carlos en la presidencia aterriza como técnico Vujadin Boskov con el que tuvo un agrio enfrentamiento. Después de varias polémicas el entrenador con el beneplácito del club le aparta 45 días de la plantilla y además le deja sin la capitanía. Serán dos años en el ostracismo donde el equipo gana el doblete en 1980 con una única actuación en Liga del gallego frente al Sevilla. La dimisión del yugoslavo hace que las aguas vuelvan a su cauce y con Di Stéfano primero y Molowny y Amancio después, el arquero gallego tiene un final de carrera tranquilo. Pese a superar ampliamente la treintena se impone en la lucha por el puesto a García Remón, Agustín u Ochotorena en los cursos 83-84 y 84-85 y amplia su palmarés con el único trofeo europeo de su vida, la Copa de la UEFA lograda contra los húngaros del Videoton. Al término de la temporada de 1985 cuelga los guantes con 37 años después de jugar 346 partidos oficiales y acumular siete Ligas, tres Copas, una Copa de la Liga y una UEFA como entorchados más importantes.

Con la selección española también tiene una sensacional carrera de 18 partidos internacionales. Tras participar en un choque del conjunto olímpico su estreno oficial con el equipo nacional llega de la mano de Ladislao Kubala el 12 de octubre de 1975. España se mide a Dinamarca en un duelo de clasificación para la Eurocopa de 1976 a la que acaban venciendo por 2-0. El seleccionador a partir de entonces le sitúa por delante de Deusto, Urruti o Arconada y será su guardameta los tres años venideros.

En ese tiempo España cae contra Alemania Occidental en los cuartos de la Euro de 1976 pero se clasifica para el Mundial de 1978 al imponerse a Yugoslavia en Belgrado con el famoso tanto de Rubén Cano. En el torneo celebrado en tierras argentinas Miguel Ángel cuaja una gran actuación pese a la pronta eliminación del combinado hispano. Además ante Austria deja una parada antológica que figura entre las más espectaculares de la historia de los Mundiales. Schachner disparó a bocajarro pero el gallego voló de manera increíble para agarrar el esférico ante el jolgorio de los asistentes en el estadio José Amaltafini de Buenos Aires.

Después del Mundial disputó cuatro partidos más, un amistoso y tres de clasificación para la Eurocopa de 1980 para despedirse de forma definitiva ante Chipre el 13 de diciembre de 1978 en El Helmántico de Salamanca. Arconada será el nuevo huésped del marco español en la década de los 80 aunque Miguel Ángel llegó a ir convocado por José Emilio Santamaría para el Mundial de España de 1982.

En su vida posterior al fútbol ha ejercido como entrenador de porteros en el club blanco y durante un tiempo fue el Director de la Ciudad Deportiva merengue.

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