El madridismo de U2 (Under a white shirt sky)

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El conflicto sobre el madridismo de U2 en La Galerna ya ha adquirido alturas de prusés. Alguien tiene que dar un golpe en la mesa o firmar una astracanada a lo Puigdemont de una vez por todas. Y luego de ahí uno ya puede irse a Bruselas o a Dublín y ponerse a cantar por skype para todo el madridismo With or without you, por ejemplo.

Hay galernautas que piensan que Bono es más o menos un Xavi Hernández de los Xavi Hernández de toda la vida; y yo que pasé toda mi adolescencia mirándome en el espejo la coleta y un perfil y luego el otro y así sucesivamente durante horas y días y años hasta llegar a convencerme de que eran iguales (uno más que otro) a los de Bono, he de rebelarme ante una corriente que atenta casi contra la familia.

Yo descubrí a U2 en el ochenta y siete gracias a que mi prima mayor me ponía en la tele el video en Las Vegas de Still Haven’t Found… como si me reeducara igual que al de la Naranja Mecánica. Yo pasé de escuchar a Hombres G a toparme con ese mundo de sombreros y cortes de pelo y un sonido tan característico que empezó a recorrer toda mi médula espinal hasta llegar a la cabellera donde perpetré, o al menos lo intenté, todo tipo de atentados en forma de peinados que empezaron en el ochenta y siete y luego fueron hacia atrás para siempre en el tiempo.

Ya en los noventa me dio por hacerme el corte de pelo del Unforgettable fire (que ya llevaba casi diez años caducado, casi como las hombreras) y continué en ese plan revival hasta hoy, donde luzco muy ufano mi estilo Mad Men (ya al margen de Bono y su inevitable deriva), ciclo honesto que ojalá se finiquitara en mi ancianidad vistiendo bonitos jubones y calzas como un respetable hidalgo madridista. Si ustedes oyeran las lindezas que han soltado por sus bocas mis queridos amigos galernautas vilipendiando a Bono y a mi memoria se escandalizarían igual que yo, porque ustedes saben que Bono y U2 es madridismo puro.

A ellos, los irlandeses más famosos desde Joyce, cuyas huellas están tatuadas con orgullo por sus compatriotas a ambos lados del Liffey, nadie debería osar chistarles, rebatirles, mofarse de ellos. Ellos son sagrados en Irlanda y lo sagrado de los pueblos siempre se respeta. Incluso se admira. Casi es mentar a la madre de un irlandés, y mentar a la madre de un irlandés es como mentar a la madre de un madridista. Es como mentar a la madre de Sean Thornton, hijo de Innisfree venido de América donde U2 también son sagrados.

Donde el sonido del bajo de Adam Clayton (into the arms of America) resuena en los vientres de las madres cuyos hijos vienen al mundo entonando Gloria no siempre en octubre. Recuerdo que cuando escuché Sunday Bloody Sunday y, completamente trastornado, un amigo me dijo que era de U2, sentí la misma emoción que cuando descubrí definitivamente a mi equipo de fútbol más allá de mi equipo de fútbol.

Desde entonces U2 fue mi equipo de rock y a cada canción, mucho más que eso: a cada melodía, riff, incluso a cada interjección vocal en directo sentía toda mi juventud bullir, gritar, explotar incluso alternando el misticismo con la épica y el placer y el amor y la vida que se abría ante mí en un espectáculo sin fin de significados bestiales, incluso hoy y tras los trece álbumes de estudio que igualará este año el Madrid en Kiev.

La pubertad y más allá cogida, atrapada, en U2 fue una felicidad gloriosa. Una felicidad de Copa de Europa, de primavera, que aparecía y se renovaba en cada movimiento sobre el escenario de Bono cuya voz altísima fue creciendo hasta el techo de los noventa y tantos, más allá del apabullante Zoo TV (con el que hicieron hasta conversos) o la superación infinita del rock clásico en los estadios, como de la historia del fútbol, que ellos siempre han llevado por bandera igual que el blanco del Madrid, ya sea rindiendo tributo a los más grandes, a los Beatles, interpretando desde Help hasta Helter Skelter (el Helter Skelter se lo tocó el Madrid en Cardiff a la Juventus), o a contemporáneos como Joy Division cuyo líder, Ian Curtis, también se miraba de niño en el espejo los perfiles para hacerlos iguales a los de David Bowie.

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Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna. @delasherasmario

14 COMENTARIOS

  1. Este artículo es un golpe bajo, Mario. No me puedes poner – sin ruborizarte – a Sean Thornton, propotipo de madridismo épico, en un texto de los culés U2 (y de su líder guardiolesco Bono). Lo único que tienen de madridistas – y ya se les habrá olvidado – es que un 15 de julio de 1987 tuvieron el honor de tocar en el templo sagrado del Santiago Bernabéu. E incluso aquél día, madridistas ilustres como The Pretenders, con Chrissie Hynde a la cabeza, tocaron mil veces mejor que los The Edge y Cia.

    • Totalmente de acuerdo. Bono madridista…? :S
      Para nada, no ese personaje, y ademas nos costa que no es así.

      Aquí dejo a The Pretenders con mi canción favorita de ellos. Destila madridismo. 🙂

  2. Hasta donde se el Barca de Guardiola era de Coldplay. U2 es Madrdismo. Es un levantarse cada mañana e intentar hacer historia, porque es su obligación. No se les perdona fallar, porque son a la musica rock lo que el Madrid al futbol. Hala Madrid y Viva U2.

  3. Bien recuerdo a U2 en los 80, gran fama, montones de seguidores, pero nunca vi nada de particular en ellos. Más cuando bandas superlativas como Metallica sacaban sus mejores albums.

  4. Irlandés (aunque, del norte) y, absolutamente madridista, de los que siempre está y, cuando parece que se ha ido, siempre vuelve. Incombustible y, siempre, el mejor, como el Real: Van Morrison.

  5. Querido Mario, la pubertad es una edad ciertamente impresionable; el problema es confundir la realidad con unas ensoñaciones que sólo son disculpables cuando van acompañadas de acné. Y como al hacerlo salpicas al Real Madrid por el camino, no va a quedar más remedio que poner los puntos sobre las íes y las gafas naranjas sobre ese botarate de tres al cuarto.

    Queda, pues, pendiente la réplica a tu tan delicioso (¿acaso algo con tu firma podría no serlo?) como errado artículo.

  6. Mi humilde opinión ( que conste ) :
    Muy grande U2 , pero muy grande ! Si el Madrid no existiera igual serían los más grandes ! Pero . . .

  7. yo siempre he visto al Madrid en un estilo crudo, sin desarrollar, sin alardes, sin adornos, pero puro. como sonic youth como la blues explosion. La apología del NO estilo, eso que tanto le gusta decir a la prensa pero que al final es nuestro estilo, nuestro estilo es GANAR.

    https://youtu.be/xnFxfYUTYVY

    pero como U2, no. como ac/dc sí, cuando van todos a ganar.

  8. Gran artículo una vez más. Pero creo que es un error comparar al Real Madrid con un solo grupo o un estilo musical. Evidentemente hay actitudes, historias épicas, grandes triunfos, genialidades y otras cosas más que acercan en un momento dado a algunos de los más grandes grupos musicales al Madrid, pero en términos absolutos la comparación siempre se queda “coja”.

    Si tuviera que comparar al Real Madrid con algo del mundo de la música me quedaría sin dudarlo con la pareja que forman una Fender Stratocaster (blanca, por supuesto) con un Marshall “Plexi” de 1959. Pareja antigua, indestructible, fiable, capaz de atronar o de enamorar dulcemente, reconocible a primera vista (y a la primera escucha), ajena a modas, eterna, icono del la música popular del siglo XX (y por los siglos de los siglos), que cualquier chavalín que puso las manos sobre una guitarra soñó con tener un día, y por la que han pasado los mejores guitarristas de la historia.

    Un saludo.

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