Los valores del Real Madrid

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Estos últimos siete días se ha armado un gran revuelo por unas palabras de Gerard Piqué donde pregonaba a bombo y platillo que a él no le gustan los valores que representa el Real Madrid. Cientos de horas de tertulia televisiva, litros de tinta en los periódicos y decenas de análisis después, yo, por mi parte, no concibo el porqué de semejante agitación social. Es más, lo entiendo perfectamente.

Comprendo que el central del Barcelona deteste la grandeza, que es el valor fundamental que atesora el Real Madrid. Entiendo que tener que soportar once Copas de Europa y treinta y dos ligas le debe doler demasiado, casi tanto como ese pequeño trofeo que le explica al mundo que el Madrid fue el mejor club del siglo pasado y que, muy probablemente, ni el propio Gerard ni yo llegaremos a saber quién será el del siguiente, con lo que el resto de su vida deberá tragar con él y con lo que conlleva. Entiendo que tantos goles, tantos momentos de emoción sin límite, tantos récords y tantos trofeos después, no debe ser plato de buen gusto para Piqué tener que conformarse con ser el segundo club de España, con lo que odiar la gloria del rival es a lo máximo que puede aspirar.

La grandeza es el valor fundamental que atesora el Real Madrid

No es difícil comprender que aborrezca el sentimiento patriótico del Real Madrid, ese amor a la España que lo vio nacer que se plasma en su himno, en su historia e incluso en alguna que otra camiseta. También entiendo que a un tipo encerrado en la idea del regionalismo y el ansia de independencia le sea complejo hacerse a la idea que, a pesar del profundo amor y respeto que el Madrid tiene por su país, su concepto de club se expande por todos y cada uno de los rincones del planeta tierra y llega a todos los países de los que se tiene constancia. La universalidad, la despolitización del deporte y la eliminación de fronteras nacionales para aunar a todos sus seguidores bajo el manto de su escudo es algo que, a buen seguro, puede molestar a un señor que se empecina en poner nuevas barreras allá donde no las hay.

También es normal que a Piqué no le guste que el Madrid sea el club más rico del planeta y la empresa deportiva más valiosa porque eso deja a su equipo en ese segundo peldaño del que nunca se apeará… al menos ascendentemente. Nosotros presumimos de eso porque detrás de tantos cientos de millones de euros en beneficios hay un duro trabajo, una gran gestión y, a buen seguro, una afición mayúscula por este club que le genera ingresos cada vez mayores. Sin embargo, a pesar de su grandiosidad económica, el Real Madrid siempre ha estado junto a los más necesitados cuando estos le han pedido ayuda. Estuvo al lado del Oviedo en su peor época, frente al Deportivo de la Coruña en aquel partido amistoso y en la Nueva Condomina jugando para ayudar a los habitantes de Lorca cuando un terremoto asoló su municipio, ese mismo pueblo que aún espera que el Barça vaya a jugar el encuentro que les prometió.

Cómo no comprender además que a Piqué le moleste el coraje, el corazón y el pundonor del Real Madrid si tantas y tantas veces ha tenido que sufrir un gol de Ramos en el último minuto. Es entendible que odie esa lucha tenaz y constante que personifica el Madrid y que le ha propiciado cientos de noches de gesta y leyenda, es absolutamente obvio que deteste que su máximo enemigo deportivo no se rinda jamás, no deje de remar aunque parezca que el barco se hunde y luche siempre por muy mal que estén las cosas hasta que no quede una gota de sangre que derramar. ¿Cómo le va a gustar a una víctima del Tamudazo que el Madrid sea capaz de ganarle una Liga en un minuto o de levantar una Champions al cielo cuando todo parecía perdido?

A un tipo que insulta a un compañero, que escupe por la espalda a un señor que le dobla la edad o se encara con una patrulla de la policía es complicado hacerle entender valores como el respeto, la responsabilidad o el compañerismo, todos ellos implícitos en el ADN del Real Madrid. A un señor que proviene de una entidad en la que sus cuatro últimos presidentes han sido imputados y el otro escupe bilis desde la poltrona de la Federación hacia su rival deportivo no se le puede enseñar lo que es el decoro y la honradez. A un jugador de fútbol sin modales y que insinúa que la justicia está comprada para escudarse de los numerosos fraudes que sus compañeros de equipo han ido fraguando contra la hacienda pública durante esta última década, no se le puede ilustrar sobre el civismo, el respeto a las instituciones y al Estado de Derecho. Es totalmente imposible.

Así que cuando Gerard Piqué clama en voz alta que a él no le gustan los valores del Real Madrid todos nosotros, los que llevamos marcado a fuego en lo más profundo de nuestro corazón el escudo de ese equipo, no podemos más que congratularnos por ello, porque nadie representa menos al Real Madrid que Gerard Piqué, por suerte y gracia divina. No existe nada más alejado en forma y fondo del club de mis amores que ese central con ansia de protagonismo constante y eso es algo que yo personalmente celebro todos y cada uno de los días de mi vida. Y ojalá que siga siendo siempre así, por muchos años más.

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Antes de nacer yo ya era del Real Madrid. Y habiendo visto jugar a Raúl, Ronaldo, Figo, Zidane, Cristiano y compañía, no entiendo cómo puede haber gente que no lo sea. Es, parafraseando a un grande, "como renunciar voluntariamente a la felicidad". @antoninomora

15 COMENTARIOS

  1. y acudió en el aniversario de la Real Sociedad de San Sebastián GRATIS … pero, a lo que iba, esta mañana en la SER (antes de las 8, a partir de esa hora llega el adoctrinamiento del Grupo Prisa) el cara dura de Manu Carreño ha comentado “ya basta de los chascarrillos y comentarios de Piqué .ahora. hoy para el nefasto inventor con el otro “de los “manolos” son comentarios, ya … chascarrillos, ya … que no merecen ningún recorrido mas … ya. Algo así, estaba diciendo el de “El Larguero” esta recién levantada y las idioteces y tonterías de ese periodista, cuanto mas lejos de mis oídos mejor … Hala Madrid y nada mas.

    • “””y acudió en el aniversario de la Real Sociedad de San Sebastián GRATIS …”””

      Efectivamente. Y hay que decir, que primeramente habían solicitado al Visca que jugara ese partido (la Real estaba en Segunda División y con apuros económicos) y el equipo de los “valors” les exigió no sé cuantos millones de euros por jugarlo…
      Evidentemente les dijeron que no, y hablaron con el Madrid, que aceptó gratuitamente…

      Pero somos el equipo más odiado, hagamos lo que hagamos…

  2. Los valores , de las personas y de las instituciones, ; vienen dados por el análisis objetivo sus acciones y omisiones a lo largo de su trayectoria no por las opiniones del primer idiota que tiene un micrófono delante. No podemos extrañarnos de nada cuando hemos visto criticar a personas tan sacrificadas como la madre Teresa de Calcuta o más recientemente escuchar que una donación de 320 millones de € a la sanidad es “filantropía barata ” (filantropía puede, pero barata? son 53.200 millones de ptas,) y es que como dice el Eclesiastés “Stultorum infinitus est numerus” y en este apartado hay que situar a Pique y no darle más notoriedad que es lo que pretende.

  3. Los valores del Madrid están todos juntos en su sala de trofeos. Esos son nuestros valores y este es nuestro estilo: Ganar siempre y en cada lugar. Oigo a mucho memo ilustrado preguntar ¿A qué juega el Madrid? siempre les respondo lo mismo: A lo de siempre, a ganar. ¿Cómo? me importa un bledo.

  4. Lástima que este artículo no tenga un altavoz de mayor difusión que esta humilde página. Yo haré lo que corresponde, y lo extenderé por mis contactos como ya he hecho con otros muchos.

    Lo que aquí se dice trasciende el madridismo. Es puro sentido común, sinceridad, y, sobre todo, llamar a las cosas por su nombre. Ya basta de tanto miedo disfrazado de respeto a la libertad de expresión de unos pocos y malinten ionados. Ya basta de aguantar la falta de mesura de gran parte del periodismo, que por puro bufandismo confunden a sus oyentes, lectores, en los pilares más elementales de !a convivencia.

    Lo he dicho otras veces, el Barcelona, como institución deportiva catalana, adscrita, o rendida, a las consignas del nacionalismo, hace su labor de erosión de todo cuanto de bueno haya en España, y en el deporte rey es el Real Madrid. Nos venden hoy la cantera, mañana el buen juego, ayer los éxitos de sus secciones deportivas, para dar a entender que ellos poseen la piedra filosofal, ese buen hacer solo posible en una sociedad seria y responsable como la suya. Y más alto gritan cuanto más se descubre el engaño, en un intento de apagar las voces que les desmontan su mentira. Lo peor no es que lo hagan ellos, sino que el eco que encuentran en el periodismo español, ignorante del alimento que les procura.

    El Madrid, hasta donde me alcanza la memoria, ha representado con orgullo no a una región, sino a todo el mapa. Ha mostrado la bandera de España sin reparo, compartiendo sus triunfos con todos !os españoles, al igual que otros equipos, Sevilla, Atlético, Zaragoza…, han hecho. Pero ellos nunca han compartido nada, más bien siempre han dado a entender que sus triunfos han sido a pesar de España, como para atribuirse un mayor mérito.

    Por eso nada que venga de allí puede ser celebrado, porque sus triunfos nunca serán nuestros, sino suyos.

    • Hola Paz,

      Oier Fano, gran tipo, muy majo, es cierto que cada vez que puede habla bien de nosotros. Lectura muy recomendable, muy buena aportación.

      Saludos!

  5. Me parece buen artículo en general con una salvedad, incide demasiado en la españolidad del Real Madrid, cuando yo entiendo que es algo que transciende sus fronteras. No hace falta ser patriota español para ser madridista pues si fuera así se excluiría a mucha gente extranjera. Las ideas políticas de Piqué me parecen respetables, el modo en que las expresa no, es carente de respeto y de educación. Muchos barcelonistas tienen la paradoja de jalear a Piqué como un emblema y a la vez estar en desacuerdo con sus ideas. Me parece algo más complejo que ser de un equipo u otro.

  6. Buenas tardes, a continuación les pongo un artículo del periodista de San Sebastian, Oier Fano
    en castellano, si después de leerlo alguien me explique como es posible que La Orga sea después
    de La Real, el equipo preferido en la provincia de Guipuzcua, ¿ Es posible que haya algún imbécil
    que piense que la guerra de la publicidad y la propaganda no la estamos perdiendo?
    ENTRE PARENTESIS

    ( UN CLUB SEÑOR Y UN CLUB MEZQUINO
    POSTED BY O18IERFANO ON FEBRERO 10, PM IN REAL SOCIEDAD, VARIEDADES | 1 COMENTARIO
    A la hora de profesar respeto y admiración a un club ajeno a la Real Sociedad, analizo dos vertientes, la institucional y la deportiva. Partiendo de una premisa: cada equipo busca lo mejor para sí mismo y nunca para los demás. Las hermandades en el fútbol, al menos dentro del campo, no deberían existir. Van contra natura. Y derivan en conductas poco deportivas que acaban degenerando.
    La Real Sociedad se enfrenta mañana en semifinales de Copa al FC Barcelona, club que más daño le ha hecho junto al Athletic. Voy a analizar solo el aspecto institucional, porque como decía, parto de la premisa de que, en lo deportivo, todo club mira por su interés. Y no tendría sentido acusar al rival de hacer todo lo posible -legal y éticamente hablando- para ganarle. No tendría sentido porque es lo que un aficionado blanquiazul debería exigir a los suyos. Que hagan todo lo humana y legalmente posible para ganar, ganar y ganar que diría el malogrado Luis Aragonés
    Antes de exponer los argumentos por los que creo que el Barcelona debería ser, desde hace tiempo, club non grato en Donostia, voy a ejemplificar una rivalidad honesta. Me refiero a la relación institucional que une a Real Madrid y al ex inquilino de Atocha. Serán suficientes un par de anécdotas.
    El vestusto campo egiatarra odió, si se permite la expresión, a un jugador sobre cualquier otro. Juan Gómez, “Juanito”. Al fallecido futbolista de Fuengirola se le insultaba en Atocha como si de ello dependiese el futuro de la humanidad. Se le escupía, se le lanzaban objetos… Era un jugador muy “cabrón”, con el debido respeto. El entrañable estadio txuri urdin montaba en cólera y el andaluz no solo no trataba de calmar los ánimos, sino que se crecía y se hacía acreedor de la vitola de “mayor enemigo de la Real”. Codazos, patadas, gestos a la grada… Juanito era un guerrero. Un gladiador.Hace cuatro años, enfrascado en la redacción del libro del Centenario de la Real Sociedad, pasé una tarde completa con Bixio Górriz -jugador que más veces ha vestido la camiseta de la Real, 599 batallas a su espalda-. Repasamos toda su carrera en cinco horas que volaron más rápido que una pinta de cerveza en un vestuario de rugby.
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    Como exigía el guión, le pregunté por el enemigo de Atocha. Fue poner en la palestra a “Juanito”, y una sonrisa inicialmente sarcástica se dibujó en el rostro de Górriz. “Juanito era un cabrón. Era un perro de presa, un luchador. En uno de mis primeros partidos en el Bernabéu, nada más salir me propinó un codazo y me sacó un diente, lo recuerdo como si fuera ayer… Las que he tenido con Juanito. Era increíble lo que se le gritaba en Atocha, la afición enfurecía… Y el tío lo disfrutaba, tú le mirabas en el campo y se lo notabas. Pensabas, ‘este está disfrutando’”. Juanito no ganó adeptos cuando, en aquel 26 de abril de 1981, celebró de rodillas un título de liga que daba por ganado, vendiendo la piel del oso antes de cazarlo… Hasta que Jesús Mari Zamora, a falta de una docena de segundos, marcó el gol más importante de la historia del club txuri urdin. Juanito siguió llorando, pero ya de impotencia y no de alegría…
    Górriz concluyó su “speech” sobre Juanito de manera contundente. “Con el tiempo fuimos descubriendo a Juanito, y hoy puedo decir que es el mejor rival que he tenido enfrente, deportiva y humanamente. Echo mucho de menos a Juanito, conviví con él durante años y fue un orgullo conocerle”. Sus palabras no estaban vacías de contenido… Años más tarde de aquellos inicios de los ochenta en que la Real le disputó y ganó títulos al Real Madrid, los dirigidos por Ormaetxea recibían un jarro de agua fría. El ex txuri urdin Sagarzazu, en ese instante futbolista del Deportivo de La Coruña, perdía la vida como consecuencia de un derrame cerebral en el autobús del club gallego.
    Juanito cogió el teléfono del club -entonces no había móviles-. Y aparcando la rivalidad balompédica que tantos gritos e insultos le había deparado en Atocha, llamó uno por uno a los capitanes de los clubes de primera. “Señores, Sagarzazu era un buen hombre y deja una mujer y un hijo. Tenemos que estar a la altura, hay que ir a Atocha. Tenemos que ir todos, homenajear al jugador, recaudar dinero para la familia (entonces los futbolistas no ganaban una fortuna y el fútbol no daba para vivir de rentas). Tenemos que dar la cara”. Las palabras, evidentemente, no son literales, pero la explicación que Bixio Górriz me dio al respecto permiten atisbar algo parecido a las líneas que anteceden a estas palabras. Y si te llamaba Juanito… tú ibas. La liga homenajeó al malogrado futbolista azkoitiarra como éste se merecía. No faltó ni una de las estrellas de Primera División. Lo que son las cosas, ése sería el penúltimo partido de Juanito en Atocha.
    El último, disputado un 4 de diciembre del 88 con la camiseta del Málaga, dignifica a la afición txuri urdin, que puso en práctica el dogma “de bien nacido es ser agradecido”. Juanito se despidió de Atocha, el campo que más le ha insultado, el campo en el que más escupitajos ha recibido, entre una atronadora ovación rebosante de agradecimiento y respeto. En el campo, un perro de presa, siempre al borde de lo legal y blanco de todas las iras. Tras el silbido final, respeto a quien se hace acreedor de él.
    Periko Alonso, padre de Mikel y Xabi Alonso, junto a Juanito.
    Periko Alonso, padre de Mikel y Xabi Alonso, junto a Juanito.
    ¿Y el Barcelona? ¿Qué ha hecho el Barcelona por la Real? Empezaré, por hilar con el anterior párrafo, por el 25 de octubre de 2005. Día triste para el fútbol en general y muy en particular para Gipuzkoa. Nos dejaba Alberto Ormaetxea, el entrenador más laureado del club de Donostia y una persona con un corazón enorme. La Real jugaba en el Camp Nou y solicitó, ya que no salió del propio club culé, un minuto de silencio para honrar la memoria del recién fallecido, técnico del club txuri urdin en sus dos campeonatos ligueros. Lejos de poner de su parte, el Barcelona negó el minuto de respeto aduciendo que “no se contemplaba en sus estatutos”. Había escrito, sobre estas letras, un par de improperios al respecto de los estatutos del Barcelona. Pero no sería el estilo de Ormaetxea. Definitivamente, no.
    Dicen que en el amor y en la guerra vale todo, pero esa frase hecha evidentemente no justifica, ni se aproxima a hacerlo, la actitud antideportiva e inmoral del club culé en 1988. Para los más jóvenes: Los donostiarras, entonces dirigidos por John Toshack, se medían en la final de Copa a los culés el 30 de marzo del citado año. El conjunto catalán pululaba por la zona media de la tabla liguera y esa final era su última estación hacia Europa. Si caía, y viendo el nivel de juego exhibido por unos y otros era lo probable, afrontaría por primera vez la humillación de no competir en Europa.
    En vísperas de aquella final, el Barcelona contactó con Bakero, López Rekarte y Beguiristain, a quienes fichó con nocturnidad y alevosía, sin esperar a que la final concluyera. No hace falta decir que el partido de estos tres futbolistas se puede definir como “despropósito”. El Barcelona se impuso por 1-0. Después, mezclando lo político y lo deportivo -algo que nunca debe hacerse-, muchos guipuzcoanos sin mucho amor por la Real ni por el fútbol empezaron a simpatizar con los culés. “Euskolona, Vascolona”, llamaban a los blaugranas, que además contaban en sus filas con Zubizarreta, Goikoetxea y más tarde Salinas.
    Especialmente sangrante fue lo ocurrido en 2009, hace apenas cuatro años. La Real, inmersa en una dura Ley Concursal y al borde de la quiebra, afrontaba su Centenario con más ilusión que recursos. Se buscaba un rival de renombre que no supusiese un gasto excesivo, pero en los tiempos que corren, la empresa se antojaba complicada. Así que se recurrió a la liga. El Barcelona respondió a los rectores de la Real Sociedad que jugarían a cambio de… ¡3 millones de euros! Casi el 20% del presupuesto del club txuri urdin para aquella campaña. Qué falta de respeto para un club, la Real Sociedad, que ha ganado todos los trofeos existentes en el fútbol español.
    El Real Madrid cercenó pronto las dudas. “Iremos gratis. Nos llevaremos la mitad de la taquilla y los derechos de televisión que se generen, pero no solo no pagaréis sino que ganaréis dinero”. Dicho y hecho. El Real Madrid aparcó las lógicas y necesarias diferencias que siempre surgen en Gipuzkoa con el club blanco en el plano deportivo… y aterrizó con todas sus estrellas. Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaka, Casillas o Higuaín. Y aquella noche fue especial. Respeto entre clubes grandes.
    realsociedad-madrid-cr9-150809
    Podría seguir con este artículo y nombrar a Manolo Alday, recordar la inauguración de Anoeta en 1993 -con presencia blanca- para luego pasar al plano deportivo. Podría hablar de los derechos de televisión. -Real Madrid y el Barcelona se llevan todo el pastel de la televisión, circunstancia lamentable… que ocurre porque ellos (como cualquier otro club) miran por sus intereses, y porque la lamentable LFP lo permite al tiempo los clubes restantes no hacen nada por evitarlo). Podría hablar de arbitrajes, de tácticas de guerra sobre el campo, de primas a terceros (por ganar). Del bolso de la mujer de Pirri, sí. Podría hablar de Alfredo Di Stefano, que al igual que Xabi Alonso es Tambor de Oro donostiarra. Podría hablar de esto y de aquello y alargar, más si cabe, este post.
    Pero lo voy a dejar aquí. Simplemente quería señalar los motivos por los que el Barcelona es el equipo más ingrato para el club txuri urdin en el plano institucional. Y también recordar por qué el Real Madrid me merece mucho respeto. Como institución, un club señor. Es mi opinión, respeto la tuya pero si es contraria, rebáteme los argumentos anteriormente expuestos. En el campo, ni agua ni pan y si quieren sal, sal. Fuera del campo, en el plano institucional, yo tengo claro a quien respeto y aprecio. Y, a su vez, quién no merece más líneas que las que aquí les he dedicado. Me refiero, claro, al rival que visita mañana Gipuzkoa. El Barcelona. A por ellos, no son pocos pero sí cobardes. )

    Saludos blancos, castellanos y comuneros

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