Las mejores delanteras del Real Madrid: 1902-1950 (1ª parte)

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A lo largo de sus ya 114 años de historia, el Real Madrid ha tenido numerosas vanguardias legendarias, desde los tiempos del fútbol en blanco y negro, cuando se jugaba con cinco hombres en el ataque, pasando por varias parejas míticas o tridentes formidables como el que ahora forman Bale, Benzema y Cristiano, la célebre BBC.

Remontándonos a los comienzos del club merengue hay que destacar el frente ofensivo que integraron Pedro Parages, Federico Revuelto, José Giralt, Manuel Prast y Armando Giralt en los primeros años de vida de la entidad madrileña. Parages fue un extremo diestro sensacional con una lectura de juego fantástica que adquirió en sus tiempos como estudiante en Manchester. En el otro costado, Armando Giralt destacaba por la velocidad y sus precisos envíos. Su hermano José fue un delantero muy potente y a su lado contaba con el efectivo rematador Prast y el gran conductor y realizador guatemalteco Revuelto.

Juntos resultaron clave en la consecución de los Campeonatos de Copa de 1906 y 1907. En el mes de marzo de 1906, el equipo blanco, con ellos en el campo del Hipódromo, derrotó al FC Internacional en un choque decisivo de clasificación para el torneo del KO. Un mes más tarde, aún con el mediano de los hermanos Giralt, José, actuando en la media, apabullaron primero al Huelva Recreation en semifinales y luego al Athletic Club en la final con sendos dobletes de Prast y Parages.

La siguiente temporada, José Giralt ya pasó a la punta en sustitución de Alonso y se volvió a completar el quinteto para el partido clave de Copa que le midió al Club Vizcaya. En la liguilla, ambos conjuntos habían empatado a puntos y se tuvo que disputar un encuentro para encontrar al campeón. De nuevo el interior Prast fue básico y, con un tanto en el minuto 80, dio el tercer título seguido para la institución merengue.

En la década posterior, el eje ofensivo más despampanante lo formaron Antonio De Miguel, José María Sansinenea, Santiago Bernabéu, Ricardo Álvarez y Sotero Aranguren. El extremo De Miguel fue un futbolista inteligentísimo, con gran desparpajo y habilidad que estuvo cerca de ir a los JJ.OO de Amberes 1920. Sotero Aranguren, por su parte, era un jugador rapidísimo, lleno de técnica y control del cuero y muy difícil de parar. En el enlace Sansinenea y Álvarez poseían visión, calidad en el pase, dinamismo y una buena llegada a gol desde la segunda línea. En la punta de lanza Bernabéu descollaba por su potencia, versatilidad, astucia para el remate y magnífico dominio del juego aéreo.

Se destaparon con una grandiosa temporada 1916-1917, en la que lograron el Campeonato Regional Centro y la Copa. La primera vez que se les contempló sobre un campo fue en la ida de los cuartos de final de la competición copera. El rival era un Sevilla con Spencer que sucumbió con estrépito por 8-1 en O’ Donnell. Bernabéu, en una campaña muy prolífica, anotó ese día cuatro dianas, mientras que las otras se las repartieron Álvarez, Sansinenea, Sotero Aranguren y el gran René Petit.

En la vuelta, sin embargo, perdieron y se tuvo que jugar un ‘replay’ en el campo Mercantil de Sevilla un día más tarde. El ataque madridista volvió a cuajar un excelente papel y, con cuatro goles en su haber, pasó a semis. Allí esperaba un duro FC España de Barcelona, con el que se jugaron cuatro choques. El quinteto al completo participó en el tercero, el primer desempate que concluyó con tablas en el campo de La Industria. Tras vencer 20 días más tarde en el segundo ‘replay’, el Madrid accedió a la final de Copa, aunque con una baja de suma importancia: Santiago Bernabéu, que resultó lesionado. Sin el futuro presidente, pero con sus cuatro socios del frente ofensivo más Muguiro, se venció al Arenas por 2-1 para conquistar aquella edición del trofeo del KO.

Ese curso además levantaron la Copa Foronda ante el F.C. Barcelona después de que en el primer choque con la deslumbrante delantera desde el inicio doblegaran a los culés por 3-1 con un doblete de Bernabéu incluido. En la posterior campaña de 1917-1918 aún llegaron a participar en dos partidos del Campeonato Regional que se resolvieron con victoria, el primero frente al Athletic de Madrid por 3-1 y el segundo contra el Racing con un triunfo por la mínima.

En los 20 se vivieron unos años complicados sin ningún título nacional al perder dos finales de Copa, aunque se alzaron un total de siete Campeonatos Regionales. En la línea ofensiva llegaron a juntarse cinco enormes jugadores en la temporada 1923-1924, José María Muñagorri, Manuel Valderrama, Juan Monjardín, Félix Pérez y Victor Del Campo.

La alineación conocida de carrerilla por los niños en esos tiempos se iniciaba con un extremo diestro vertical, rápido, eléctrico y driblador como Muñagorri. A su lado Valderrama era un jugador fino y técnicamente muy bien dotado. El artillero fue el sobresaliente Monjardín, todo nobleza, valentía, raza y lucha. Su principal virtud eran los testarazos y su duro disparo con la diestra. En el interior izquierdo brillaba Félix Pérez por su elegancia, plasticidad, desborde, pase y gran capacidad física. Mientras que el puntal zurdo era Del Campo, un ‘winger’ veloz, habilidoso, regateador y con una zurda excelente para centrar desde la banda. Formó una gran sociedad con Monjardín que se aprovechó de sus pases para marcar de cabeza.

Su estreno se produjo a finales de 1923 en un amistoso contra el Celta en el estadio de Ciudad Lineal que terminó con victoria blanca. En el torneo Regional dejaron huella contra el Unión Sporting al que derrotaron por una manita a domicilio pero fue en la Copa donde confirmaron su enorme nivel futbolístico. En la ronda de cuartos se deshicieron con nitidez del Natación Alicante por un global de 7-2, siendo Monjardín el hombre básico de la eliminatoria con cuatro tantos, dos en la ida y dos en la vuelta. En semis el Athletic Club fue un hueso. En San Mamés cayeron pero en el Metropolitano en un partido extraordinario ganaron por 3-0 con tantos de Valderrama, Monjardín y Félix Pérez. En el desempate sin Muñagorri (jugó el veterano De Miguel) se pasó a la final donde el quinteto se reunió de nuevo sobre el césped de Atocha para perder ante el Real Unión con un solitario gol de Echeveste.

Apenas diez días de la final de Copa hicieron historia en un amistoso contra el Newcastle con motivo de la inauguración del estadio de Chamartín. Los ingleses campeones de la FA Cup se presentaron en la capital con ganas de llevarse el duelo pero se toparon con un conjunto blanco sensacional. Dirigidos por Félix Pérez que hizo dos dianas los merengues se impusieron por 3-2 ante uno de los mejores clubes del continente en la época.

La primera Liga de la historia del conjunto de Chamartín llegó en la campaña 1931-1932. Por entonces el técnico era el húngaro Lippo Hertzka que confió para su esquema de ataque en Jaime Lazcano, Luis Regueiro, Manuel Olivares, Hilario y Luis Olaso, una delantera extraordinaria en todos los sentidos.

Lazcano era un ‘wing’ derecho rápido, técnico, fuerte físicamente y con un formidable disparo. En el ala izquierda el guipuzcoano Olaso llegado del Atleti sobresalía por su vistosidad y olfato de gol. Los interiores eran Regueiro, un futbolista maravilloso, completísimo, inteligente, brillante en la organización y notable en el desborde, e Hilario, un exponente de la ‘Escuela Canaria’ repleto de talento, imaginación, regate y agilidad. Por último el delantero era Olivares, un mallorquín con un fantástico remate con ambas piernas y la cabeza, oportunismo y calidad individual.

Sus mejores prestaciones llegaron en las últimas jornadas con el título en juego. En ese tiempo se venció al Valencia y al Arenas en casa con contundencia y al Alavés y el RCD Español por la mínima a domicilio. Tres empates después frente al Real Unión, el Racing y el Barça en Les Corts con dianas de Lazcano y Luis Regueiro permitieron cantar el alirón en la Ciudad Condal ante el gran rival.

A principios de los 40 el Real Madrid dispuso de su primera delantera bautizada con un apelativo. Se conoció a la vanguardia como “A y B” por la inicial del apellido de los atacantes. Los cinco protagonistas eran Alsúa, Alonso, Alday, Belmar y Botella.

No obtuvieron ningún título importante en una época complicada para el club tras la Guerra Civil. Lograron dos subcampeonatos, uno de Liga en 1942 y otro de Copa en 1943 pero si dejaron su huella en algunos encuentros como un memorable 9-1 al Castellón en 1941 con un póker de tantos de Alday, un 4-1 al Atlético Aviación en Chamartín o dos choques ante el Barça en Les Corts que finalizaron 0-2 en 1942 y 5-5 en 1943 con el corpulento ariete como principal protagonista merengue.

En los extremos se desempeñaban Antonio Alsúa en la derecha y Pascual Botella en la izquierda. El irundarra tenía una zancada muy potente y un guante en su pierna diestra. Obtuvo grandes registros goleadores en su vida deportiva y se hizo famoso por un tanto que marcó con la mano al eterno rival de los blancos, el Atlético. Botella por su parte fue un zurdo impetuoso, dinámico y muy ágil. Como interiores jugaban Chus Alonso y Nazario Belmar. El primero nació en Cuba y poseía como virtudes más destacadas su poderío físico, su enorme recorrido sobre el césped, su verticalidad y un magnífico remate de cabeza. Belmar por su parte era fino y tenía una brillante visión de juego pero una lesión le hizo retirarse prematuramente con 30 años. En la punta figuraba Manuel Alday, un artillero vigoroso, astuto y eficaz que remataba todo lo que le llegaba. Llegó a ser el máximo realizador histórico de la entidad en Liga durante varios años.

Poco tiempo después surgió otra gran delantera con aún dos miembros de la anterior, Alsúa y Belmar. A ellos se les unieron dos fenómenos como Sabino Barinaga y Pruden además del extremo izquierdo Hermenegildo Elices. El de Durango fue un interior fogoso, dinámico, con una impresionante llegada al área y una gran alianza con el gol, mientras que Pruden jugaba en la punta donde hacía honor a su astucia, eficacia, valentía, fuerza y sobresaliente poder rematador. Por su parte Elices aunaba rapidez, desequilibrio por banda y un preciso golpeo para poner centros pegado a la cal.

Fue una etapa sin la obtención de ninguna Liga pero si de dos Campeonatos de Copa de forma consecutiva. Esta vanguardia fue vital en la consecución del primer trofeo en 1946. En la liga habían vencido al Hércules en Alicante con dos goles de Pruden pero fue en el torneo del KO a partir de cuartos cuando contaron con la continuidad necesaria. En esa ronda eliminaron al Alcoyano y en semis fue el Oviedo el que hincó la rodilla tras un global de 4-1. En la final disputada en Montjuic ante el Valencia un doblete de Pruden y otro tanto de Barinaga dieron la victoria por 3-1 diez años después del último título copero de la entidad blanca.

La última delantera descollante en la primera mitad de siglo de vida merengue apareció en la temporada 1949-1950. Estaba compuesta por Macala, Pablo Olmedo, Pahíño, Luis Molowny y Miguel Cabrera y brindaron al aficionado que acudía a Chamartín varias exhibiciones. En las bandas Macala jugaba por la diestra de forma alegre, inteligente, rápida y enérgica y Cabrera por la siniestra se distinguía por su agilidad, su gran dominio del cuero y su excelencia en el pase. Olmedo era un interior derecha hábil y con una fenomenal definición ante los arqueros rivales y Molowny en la zona izquierda destacaba por sus recursos técnicos, su ‘dribbling’ y su afición por el pase y el toque en corto. Por último el artillero gallego Pahiño era un goleador portentoso, un rematador nato que se desenvolvía en el área a la perfección gracias a su durísimo disparo con la zurda y su destreza en el remate de cabeza.

En la Liga se ocupó el cuarto puesto a dos puntos del Atlético y en la Copa se cayó en semifinales contra el Real Valladolid. Sin embargo hicieron del coliseo blanco un fortín donde sucumbieron el F.C. Barcelona, el Atlético o la selección de México. Ante los culés se consiguió un memorable 6-1 con un ‘hat-trick’ de Pahiño, un doblete de Macala y una diana del extremo Cabrera, frente a los colchoneros obtuvieron la victoria por 4-2 y contra el equipo nacional azteca en un amistoso se logró un aplastante 7-1 con el ariete gallego como principal protagonista con un póker de goles.

4 COMENTARIOS

  1. Desde luego, con el pedazo de artículo que has escrito sobre la historia de los primeros títulos del Real Madrid, muy enriquecedor y didáctico porque los nombres de los jugadores sólo me resultan conocidos por charlas futboleras con antepasados míos madridistas y tú me has ayudado a conocer un poco su forma de jugar, demuestras que la descripción en tu presentación personal es verdadera y demuestras ser un gran madridista… muchas gracias por el artículo, y aunque me imagino que lo harás igual, animarte a que sigas escribiendo e ilustrándonos con tu sabiduría acerca de la historia de los primeros años, títulos y jugadores de nuestro querido club. Un abrazo y felizidane año 2017…. que nos regalen el primer triplete champions liga copa de nuestra exquisita historia futbolística.

    • Muchas gracias navarrista72.

      De eso se trata, de intentar dar a conocer un poco más nuestra larga y profunda historia. Seguiré así pero por supuesto agradezco enormemente sus ánimos, dan fuerza e impulso para continuar escribiendo sobre nuestro club.

      Un saludo

  2. Mi padrino,que fue el que me inoculo el madridismo por vía intravenosa, siempre me hablo maravillas de Luis Regueiro al que consideraba un jugador portentoso. Por eso me parto de la risa cuando cualquier becario , que piensa que el fútbol empezó con Maradona , se pone a repartir títulos de mejor jugador de la historia en España, el mundo, el universo etc. Es que cuanto más ignorantes más osados son.

    • Muchas gracias por su comentario Zárraga.

      Efectivamente Luis Regueiro fue un futbolista excelso, extraordinario. Yo también tengo relatos de su juego por parte de mis abuelos y me confirmaron que era una delicia verle jugar. Es un jugador de un tiempo muy lejano y algo desconocido pero está entre los mejores de la historia de nuestro fútbol.

      En la década de los 30 España contó probablemente con la segunda mejor generación de jugadores que ha tenido el país. Si se hubiese acudido al Mundial del 30 o del 38 habríamos tenido opciones de victoria y en el 34 pasó lo que pasó. Zamora, Ciriaco, Quincoces, Luis Regueiro, Lecue, Cilaurren, Gorostiza, Lángara…. unos fenómenos.

      Un saludo

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