La baraka de Solari

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Volvía de unos días en Italia y en el aeropuerto decidí que no me iba a volver sin darme el gusto de comprar La Gazzetta. En las páginas de información internacional, el periodista Iacopo Iandiorio firmaba una nota anunciando lo que luego el club confirmaría con un comunicado, que Solari sería renovado. “Il Real ha deciso: va avanti con Solari”, titulaba. “Santi subito! In epoca di papa argentino Florentino Pérez ha deciso di affidarsi, in via definitiva e non più solo provisional a un rosarino, toccato dalla suerte ma un soprattutto dai buoni risultati”, empezaba la noticia. El final del segundo párrafo era aún más ilustrativo: “Come Napoleone anche Florentino preferisce i generali softunati a quelli bravi”.

En plata, antes uno con suerte que un gran estratega. La fortuna, providencia, suerte o baraka es un concepto que obsesiona al madridismo. Etimológicamente baraka, en el árabe de Marruecos, significa bendición, gracia especial divina, “protección divina de la que disfrutan jerifes o morabitos” como lo define el DRAE. Los moros que lucharon con Franco en la Guerra Civil decían que tenía baraka y eso, entre otras cosas, los arrastró desde sus cabilas hasta las puertas de Madrid. Zidane, sonrisa bereber, hijo de una cabila nacido en Marsella, es una de esas personas que parecen estar bendecidas desde su nacimiento. También daba la impresión de conocer el valor del azar en el resultado global del juego. Sabía jugar con ese margen de incertidumbre, casi siempre lo inclinaba a favor de su equipo. ¿A cuántas prórrogas sobrevivió su Madrid? Su equipo se habituó a caminar sobre un alambre finísimo con la soltura del que pasea un domingo de primavera de la Cibeles al Prado y lo obtenido en esos dos años y medio zanjan cualquier otro tipo de cuestión.

Como leí el otro día, la suerte se trabaja. La suerte es un factor más de los que operan en el fútbol, uno psicológico porque maximiza o minimiza la fe del conjunto en sí mismo.

Para los antimadridistas, la baraka de Zidane era el argumento favorito con el que deslegitimar sus éxitos como entrenador pero lo cierto es que la idea cundió también en las mentes de los rivales. Era como si el Madrid de Zidane gozara de un halo de invulnerabilidad del que todo el mundo fuera consciente. Cuando los rivales advertían que en efecto era imposible que el Madrid perdiese aparecía Ramos como un B52 en el último minuto para rematar un córner en el área contraria. La profecía se autocumplía. El mito se hacía bola de nieve.

Con Lopetegui ocurría justo lo contrario, la sensación era que el Madrid no iba a ganar nunca más, a meter ningún gol más, que era objeto de cuanta desgraciada circunstancia fuera posible imaginar.

Y así, la baraka continúa siendo una cosa ambigua, etérea, difícil de explicar; una superchería, ciertamente, pero como todas las ideas que manejan los hombres, con efectos sobre sus actos, sobre su ánimo. Una idea en sí misma carece por completo de fuerza. Pero si creen en ella, los individuos pueden sentirla, como pasa con los placebos. Ceballos lo ha resumido hace poco: “Con la llegada de Solari el balón da al larguero y en la siguiente entra”. En el Madrid no hay lugar para la compasión, no existe la piedad, si algo no funciona se tira a la basura y se busca algo nuevo, lo fracasado se olvida en cuanto llega la primera victoria. Quizá sea esa una de las razones de su salvaje éxito centenario: una lógica interna con un punto manifiesto de crueldad.

En un contexto así que a Solari se le perciba como un hombre con buena estrella resulta definitivo. Los madridistas ya lo hacen suyo y los enemigos del club empiezan a levantar falso testimonio contra él: el proceso ha comenzado.

Hay pocos equipos que históricamente hayan asumido tan bien la existencia de ese territorio ingobernable de las probabilidades y que por lo tanto le hayan sacado tanto rendimiento como el Madrid. El periodista italiano de La Gazzetta lo ha visto bien. Aquí no son tantos los periodistas deportivos que resisten la tentación de mentar a “la flor” y mucho menos les ocurre siquiera mencionar a Napoleón en un artículo. La mayoría de equipos intentan ganar e imponerse según un plan pero uno se pregunta si el secreto de esos entrenadores “que han sido jugadores” (sobre todo si han jugado en el Madrid) no es sencillamente la intuición de que cuando termina el plan es necesario dejar que los futbolistas de talento interpreten lo que les sale de dentro. Es decir, que improvisen, disponiendo para ello las mejores condiciones a través de decisiones tácticas razonables. Como poner a otro lateral izquierdo a suplir al lateral izquierdo titular, a uno derecho cuando el lateral derecho titular está lesionado, en fin, a simplificarle las cosas a los jugadores. Se sabe que lo mejor en estos casos, como en la vida, es no complicarse mucho la vida y menos cuando el barco empieza a escorarse peligrosamente. Solari parece partir de un punto de vista parecido o al menos eso es lo que ha demostrado como entrenador del Madrid hasta el momento.

A lo mejor esa es la fórmula científica de la suerte, experiencia más intuición, pragmatismo y una perenne sonrisa de galán de Hollywood antiguo.

11 COMENTARIOS

  1. Ya Pichón barruntaba lo que tú comentas sobre la baraka, él explicaba el éxito de Zidane gracias a un chamán que decía que tenía el bueno de Zizou jajajajaaj

    Me gusta la baraka porque nos venimos arriba con ella y metemos miedo a los rivales…porque no hay nada que aterroricé más que las fuerzas invisibles de la baraka, estrella o flor 😉

    Saludos

  2. El fútbol es un estado de ánimo. Con Lopetegui era de angustia, con Solari es de esperanza.
    Como muy bien explica el articulistas, si uno cree que va a fracasar, muy frecuentemente fracasa. Si uno actúa angustiado, se precipitará y aumentará sus probabilidades de errar.
    El temor, la confianza, la ambición por el botín, incluso el odio… todo tiene importancia en una batalla. Y el fútbol es una batalla incruenta (normalmente).

  3. “Como muy bien explica el articulistas, si uno cree que va a fracasar, muy frecuentemente fracasa.”

    Es el efecto Pigmalion.

    Saludos

    PD: he vuelto.

  4. Recuerdo al Lopetegui fumbolista que ya era un cenizo. No era mal portero (creo) pero parecía que cada vez que jugaba le sucedía una desgracia. Acabó en el Rayo sin pena ni gloria.

    Alguien dijo que los porteros no eran buenos entrenadores. Que dirigiera al Madrid sólo me suena a bote pronto García Remón, y tampoco es que se luciera.

    Tipos como Zidane y, en menor medida, Solari, tienen estrella porque lo han sido todo como futbolistas y eso debe de notarse, para empezar en la ascendencia sobre el plantel, el respeto ganado en el campo, nada del nepotismo cutre de Lope. También hay casos, ojo, de grandes futbolistas que luego son un Bah como una casa de entrenadores, como Schuster o Míchel. Así que el nombre no basta

  5. La formula funciona salvo alguna excepcion el Madrid tiene la posibilidad de forjar su propia cantera de entrenadores desde Miguel Muñoz , Molowny, Del Bosque,Zidane gente de segundo entrenador Grosso,Grande Karanka, los descubrumienrtos de la quinta Amancio Distefano .Siempre a funcionado exjugadores en la ciudad deportiva desde alevines entrenando ahora tenemos a Alvaro,Raul Xabi Alonso Guti que ya vuela solo y en el Primer equipo Solari ha entrenado creo desde infantiles son de la casa y la Formula funciona LA MEJOR CANTERA DEL MUNDO JUGADORES Y ENTRENADORES Baraka y conocimiento

  6. Solari tendrá baraka pero el que han puesto al frente del Castilla además de ser el que consiguio bajarlos a 2ª B, es gafe y no van a conseguir ganar 2 partidos, de tres dirigidos 2 perdidos en el descuento y uno ganado por 1-0, cuando tenian que haber promocionado a Alvaro Benito o a Xabi Alonso o Raul

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