Doctor Luis Enrique o Míster Lucho

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No es una temeridad afirmar que Luis Enrique Martínez es profundamente antimadridista. Lo ha declarado él mismo en diversas ocasiones: “Me veo en cromos y en televisión y me siento extraño vestido de blanco”. También dijo, por ejemplo, que “en el Bernabéu es donde más orgulloso me siento de ser culé”. O aquello de “la época del Real Madrid no me trae buenos recuerdos”. Pueden ustedes bucear por la red y encontrarán sin mucho esfuerzo varias sentencias por el estilo como la de “el 2-6 en el Bernabéu fue un orgasmo futbolístico”. No voy a seguir porque estoy enfermando por momentos…

Sin embargo, si nos remontamos al verano de 1991, concretamente al 3 de julio de aquel año, en la portada de Marca lucía Luis Enrique Martínez una sonrisa de oreja a oreja y proclamando, radiante de felicidad, “estoy en una nube”, posando por primera vez con la elástica del Real Madrid (la mítica camiseta de Otaysa, nada menos), y declarando, también, lo siguiente: “Todavía no llego a creerme que soy jugador del Real Madrid”.

213 partidos jugó de blanco (aunque se sienta extraño verse de esta guisa en los cromos) y marcó 18 goles en cinco temporadas. Jugando como madridista en la selección española actuó 28 veces (fue titular en el Mundial 1994 por ejemplo), anotando 5 dianas. Todo madridista recuerda que en aquella fría noche de enero de 1995, en la que Luis Enrique anotó el cuarto tanto de la célebre manita al Barça de Romario, y por su forma de celebrar el gol como un auténtico poseso, francamente, a mí no me pareció que se sintiera extraño vestido de blanco y celebrando lo que estaba siendo un enorme “tantarantán” al célebre Dream Team de Johan Cruyff.

Algo muy muy grave sucedió a finales de ese mismo año 1995, el año en el que en noviembre dimitió Ramón Mendoza y fue sustituido por su entonces vicepresidente Lorenzo Sanz. Al asturiano Luis Enrique, que por entonces seguía siendo titular muy a menudo, aunque jugando a veces en puestos en los que no se sentía particularmente cómodo (lateral derecho, volante derecho), le finalizaba su contrato en junio de 1996, y ni Mendoza, ni Sanz, vieron como estrategia prioritaria la renovación del guaje.
Ya en 1996, cuando el jugador podía negociar abiertamente con otro club, sucedió el célebre episodio de su revisión médica por el Barcelona, y el Madrid, que se estaba desangrando con la decadencia de la Quinta del Buitre, y a los mandos, por decir algo, del veterano Arsenio Iglesias (sustituyó a Valdano tras el Guilhermazo del Rayo en el Bernabéu), dio definitivamente la espalda a Luis Enrique, que terminó por desaparecer de las alineaciones.

Conozco personalmente a unos cuantos componentes de la plantilla de aquel año y, aparte de la buena relación que tenían con el gijonés (con alguna excepción conocida como la de Quique Sánchez Flores), el que más y el que menos hablaba de su cariño por el Madrid en aquellos años. De su madridismo, en definitiva. Y no, no me he vuelto loco. Este señor llegó a ser madridista, créanlo.

Han pasado 22 años desde su partida de la Casa Blanca y nadie, repito, nadie en su sano juicio puede decir hoy en día que a Luis Enrique le queda algún poso de aquel madridismo que, obviamente, caló en él (en mayor o menor medida) durante cinco temporadas en Concha Espina.

Indudablemente, las ocho campañas que estuvo en el FC Barcelona como jugador, más sus etapas como entrenador (tres años con el Barça B, una de ellas en Segunda A, más otros tres años en el primer equipo), hicieron mella notablemente en él, exacerbando año tras año un profundo resentimiento hacia todo lo blanco, acompasado con gestos impresentables y desplantes varios (en especial en el estadio Bernabéu), y con una batería de declaraciones profusamente agrias y revanchistas.

Sería absurdo, además de osado, decir ahora, tras sus primeros pasos como seleccionador nacional, que Luis Enrique ya no es antimadridista. Es muy difícil que ese resentimiento, que fue alimentando durante tanto tiempo, se vaya a disolver por arte de magia en unas pocas semanas o acaso meses. Pero sí que me atrevería a afirmar que, una vez que Lucho (porque Luis Enrique se transformó en Lucho en Barcelona a finales de los 90, nadie lo llamaba así en el Madrid) se ha ido alejando poco a poco de ese venenoso foco de aquelarres antimadridistas que supone convivir en las cercanías de los medios deportivos y genuflexos de la Ciudad Condal, aquellos de pensamiento único y permanentemente obsesionados con el Madrid (esa obsesión enfermiza y endogámica capaz de corroer a los seres humanos como aquél inspector Javert de “Los miserables” de Víctor Hugo que estaba perturbado de tanto perseguir al buen ciudadano rehabilitado Jean Valjean).

sería absurdo decir que luis enrique ya no es antimadridista

Una vez, repito, que el de Gijón se ha alejado algo de esas nefastas compañías y de ese entorno nauseabundo, puede que haya esperanza: no que se vaya a convertir próximamente en un neomadridista, ni mucho menos (tampoco necesitamos eso). Pero sí que al menos su presencia delante de los medios sea más o menos aceptable y que se convierta en un entrenador algo respetuoso con nuestro club favorito, con su capitán (ahora que parece que están en pleno periodo de enamoramiento), con sus jugadores. Que los llame y que los alinee con la convicción de que eso es lo mejor para la selección, no para ningunearlos en el banquillo ni para machacarlos haciéndoles jugar minutos prescindibles.

Yo, sinceramente, aún no me fío de él. 22 años de resentimiento cercano al odio son muchos años. Mientras tanto, reconozcamos sin tapujos que sus dos primeros partidos como seleccionador han resultado impecables. Su decidida apuesta por hombres como Nacho, Saúl, Rodrigo y Asensio han culminado en una enorme exhibición (6-0) ante Croacia.

Esperemos que, cuando haya reveses (o algún tropiezo), el Doctor Luis Enrique no vuelva a transformarse en un agrio y desagradable Míster Lucho. Que los aires serranos de Las Rozas le sienten bien.

26 COMENTARIOS

  1. Supongo que este fulano sigue viviendo en Cataluña, y personalmente yo no voy a olvidar sus improperios e insultos contra el Madrid, y menos aún sus comentarios sobre cataluña, y el resto de España.

    Este tío es despreciable, y me disgusta tener la sensación que desde aquí también intenten blanquear su imagen ahora.

    Normalmente me gustan mucho sus artículos señor AthosDumas, pero hoy estoy muy en desacuerdo. En los dos primeros partidos, ha machacado a los jugadores del Madrid, y a los Barcelonistas los ha puesto a descansar. Aunque sí, ahora el Madrid tiene muchos más jugadores españoles que los de la cantera, que sólo tienen un par de ellos jugando ahora mismo en el equipo, uno de los cuales, no va convocado, por el rencor y resquemor de este personaje.

    • No sé si ha quedado clara mi postura, Tanis. Literalmente, he escrito “Yo, sinceramente, aún no me fío de él. 22 años de resentimiento cercano al odio son muchos años.” Pero evidentemente acepto que esté muy en desacuerdo conmigo. Aunque ya le adelanto que usted y yo estamos bastante de acuerdo.

      • Cierto, pero eso ha sido al final, el resto del artículo, la sensación que a mi me ha dejado ha sido la que comento más arriba. Quizá lo haya interpretado mal, pero a mi es a lo que me ha sonado.

          • Gracias a usted por su amabilidad 🙂

            Si usted no ha pretendido blanquearlo le ruego me disculpe, pero como le digo es a lo que me sonó.

        • Empiezo diciendo que es antimadridista. Y que estoy enfermando cuando leo las frases que ha soltado sobre nuestro Madrid. Dicho esto, me da a veces la impresión de ser antimadridista por despecho, no es el clásico antimadridista que lo ha mamado desde la cuna. Algo pasó para pasar de un amor (aunque fuese por interés) al odio más sarraceno.

          • Interesante reflexión. Creo recordar, aunque apenas tenía 15 años por entonces, que su odio fue inmediato según llegó a Barcelona. Es decir que no fue de menos a más, pero quizá me patine la neurona.

            Lo que sí que recuerdo es que en el Madrid siempre me pareció un tuercebotas, y en el Barcelona su desempeño me pareció bastante mejor. También es posible que en su momento mirara a Luis Enrique con otros ojos cuando estaba afuera, que estando en el Madrid.

    • Yo soy del Madrid. La Selección (las selecciones en general) me importan más bien poco. Pero con esto de los minutos que le da a cada uno nunca es fácil ponerse de acuerdo. Si los hubiese tenido en el banquillo también habrían salido voces protestando. Para mí lo verdaderamente importante es sacar adelante los tres puntos de San Mamés. Y luego, ganar a la Roma. Y luego al Español…

      • Lo de la participación en la selección de los jugadores del Madrid se puede ver desde dos ópticas. Por un lado, los habituales se cargan de minutos, lo cual siempre puede ser contraproducente en una temporada muy larga. Por otro lado, los menos habituales (Ceballos o Nacho) cogen ritmo de competición, lo cual siempre nos puede venir bien. Aún recuerdo aquellos partidos amistosos que se buscaba Lorenzo Sanz entre semana para poder tener a los suplentes a punto, y su petición a la Liga de crear una liga de suplentes. And remember: Don’t feed the troll!!

  2. No hace tanto dijo, preguntado sobre lo que había dicho Piqué del los hilos que se movían en el Bernabéu: “¿Los valores del Real Madrid? Yo soy más radical que Piqué, mejor no me pronuncio”.

    Hay tantas y tan variadas declaraciones demostrando un odio enfermizo al Real Madrid que yo lo tengo claro….pero vamos, que tampoco me importa, el mismo que le tengo yo….dicho lo cual, si trata a los medios como acostumbra yo le aplaudiré….por lo demás espero que por nuestros jugadores le vaya bien a la selección….pero si se la pegan me alegraré por Luis Enrique…

    Saludos

    • Tenemos que ver todavía a un Luis Enrique en la Selección después de algún tropiezo, para ver si sigue manteniendo esta cara amable de los primeros días de seleccionador. Esto acaba de empezar. Mr. Hyde, o yo estoy muy equivocado, volverá a aparecer.

  3. Por alguna razón que se me escapa, no sé si es cuestión del clima o qué, hay muchos asturianos que son bastante crecidos y prepotentes, y conozco unos cuantos. De hecho mi hermana se fue a vivir hace muchos años allí y también se ha vuelto así. Ojo, que les veo, no significa que todos lo sean. Los padres de mi cuñado (que es prepotente también), son gente muy educada, y nada más lejos de la prepotencia.

    A Luis Enrique le pasa precisamente, es un prepotente, y tiene razón incluso cuando se equivoca. Con lo cual, es seguro que volverá Mr Hyde según le llama AthosDumasE, más que nada, porque esa es su cara real, el otro, Luis Enrique, es el que sólo aparece de vez en cuando. Por otra parte, y sobre todo, depende del blanqueo de la prensa, y como al seleccionador siempre se le trata tan bien… pues eso. Es más facil que alguna que otra vez aparezca el Luis Enrique que sólo es huraño, y no el Luis Enrique imbecil, chulo, estúpido y prepotente. Al primero se le puede aguantar con paciencia, al segundo, sólo se puede ir a la guerra contra él.

    • Más que los asturianos, diría que los gijoneses, o el entorno de Gijón. Muy culés y muy antimadridistas.
      Oviedo es otra cosa. Tengo familiares y amigos en los dos sitios y es hasta chocante la diferencia, estando separados por apenas veinte kilómetros.

  4. Los padres de mi cuñado son fifty fifty, mi cuñado igual y cada uno ha salido de una pata distinta, lo dicho, los suegros de mi hermana, son unos santos, buenos y más humildes que la leche… mi hermana y mi cuñado viven en Oviedo y son bastante prepotentes… Eso sí, mi cuñado, es supporter del Sporting, y, ¡adivina! del Barça, pero eso sí, es tan cobardón que nunca nos lo ha dicho abiertamente.

  5. Se puede ver en las frecuentes repeticiones de RMTV el 5-0 en el Bernabéu al Barça del “dream team”, con genial partido de Laudrup, que había abandonado el lado oscuro y se pasó al lado blanco de la fuerza. Luis Enrique, celebraba, vestido de blanco, su gol al Barça, como si no hubiera un mañana, se señalaba el escudo y corría loco de contento por las verdes praderas del Bernabéu.
    ¿Qué le ocurrió a este Anakin rústico para pasarse al lado oscuro? Usted ha contado algunas cosas en este artículo, pero la razón de tanto resentimiento como acumuló después, en la Masía, se me escapa. ¿Fue por la decepción que le produjo no triunfar del todo en el equipo en el que le hubiera gustado triunfar?
    Yo siempre pensé que era un buen jugador y que tenía mucho potencial, como demostró luego en el Barcelona.
    Pero su conversión al nacionalismo blaugrana cuatribarrado, y sus desplantes a la afición del Bernabeu, le convirtieron, también para mí, en un sujeto profundamente desagradable.
    Ahora es el el nuevo seleccionador español, tan patriota como Don Pelayo, y además selecciona a una mayoría de jugadores del Madrid. Y lo mejor de todo, se ha vuelto simpático. ¿Por qué no creer en que los ciegos vean y los cojos anden?.
    Mientras sigan los buenos resultados, todo será “miel sobre hojuelas”. En cuanto las cosas pinten mal, los medios que le guardan alguna cuenta pendiente, sacarán el hacha a pasear. Es decir, como siempre.
    Por otro lado, de la selección sólo me interesa que los del Madrid vuelvan sanos y que si tienen buenas actuaciones, como ayer, le sirva para reforzar la parte anímica.
    Saludos.

    • Lo de que el ‘hijo de Amunike’ seleccione a muchos del Madrid puede ser porque no les quede más remedio. Los últimos productos de la masia (Coutinho, Dembelé, Arthur, Malcolm, Vidal…) no son seleccionables.

      ¿Cómo era aquello de cantera vs. cartera? Valors…

    • Hay muchas teorías al respecto de la partida de Luis Enrique al Barcelona y por su transformación en empedernido y furibundo antimadridista. Obviamente, las razones finales sólo las sabe él y sus allegados. Está claro que en 1995-96, la economía del club estaba en mínimos históricas, una enorme deuda generada bajo el mandato de Mendoza. Había que vender (se vendió por ejemplo a Alfonso) y la renovación de LE nadie la vió como prioritaria. También en el verano del 95 hubo crisis en la directiva (Villar Mir y varios directivos dimitieron) lo cual desembocó en la dimisión de Mendoza y en la llegada de Sanz. También se juntó con una crisis deportiva descomunal que se llevó por delante a Valdano, el triunfador de la liga anterior 94-95. Luis Enrique debió de sentirse poco querido y poco valorado por entonces. Jugaba de comodín en puestos retrasados cuando el se sentía media punta o extremo.

  6. Mi aversión y odio eterno por este individuo es exactamente proporcional al cuadrado de lo que el sienta por el Madrid. Dicho esto claramente, no vaya a ser, me parece que la mayor parte de culpa de sus maneras es su cabeza carente de la más mínima formación y cultura, algo proclamado por él mismo en bastantes ocasiones como cuando se jactaba de no leer jamás un libro. En esas condiciones un cerebro se asemeja a una cinta virgen, en él solo aparece lo último que se haya grabado. Así que pienso que fue convencídamente madridista, y luego culé e independentista, y si hubiese ido a jugar al Sevilla sería andalucista de Blas Infante, bailaría sevillanas y sería cofrade del gran poder.

    Aún así seguiré siendo muchos años de la peña Tassotti, y me contentaré con que tenga mucho éxito en la selección y sobre todo disfrutar de ver jugar a nuestros chicos con la seguridad de que sentimos lo mismo cuando escuchamos nuestro himno.

  7. Creo que Luis y Lucho quieren más a Enrique que a sus fobias. Y entre estas hay una que destaca por encima del antimadridismo: la prensa.

    Va a resultar curioso que desprecie más al enemigo más fiel y tradicional del Real Madrid que al propio club. Seguramente porque la prensa le toca las narices y otros apéndices de su anatomía sin permiso, mientras que su fobia madridista aparece en momentos puntuales para acallar, soliviantar o hacerle un quite a esa prensa metementodo, algo que no soporta. Y confieso que eso me mola.

    Así que, si tiene que tragar quina con esos “cabrones de la prensa” y esforzarse hasta el infinito para ofrecer una cara amable a esa canallesca, es muy capaz de apartar su antimadridismo (“yo no soy anti nada” dijo en su presentación) y olvidarse de viejas cuitas. Él apuesta por sí mismo y si para eso tiene que tirar de los mejores y los que mejor le parecen, tirará de ellos aunque sean la mayoría del Real Madrid.

    Estaría bueno que la unión… eso es muy fuerte, digamos mejor el pacto de no agresión o el acercamiento normal, sin resentimientos, entre ese áspero asturiano que es seleccionador de España y el Real Madrid sea la canallesca periodística.

    Athos, sinceramente, creo que si vienen torcidas y en lugar de la cara del doctor Luis vemos la del míster Lucho, nos vamos a reír mucho porque su diana no será el Real Madrid sino nuestros alegres, dicharacheros y por siempre, catetos periodistas deportivos, que en un grado muy amplio son los mismos los que cubren al Real Madrid y a la selección.

    ¿Quién sabe, señor Frodo? A lo mejor en uno de sus arranques provoca que la prensa juzgue con el mismo rasero a la selección que al Realmadrid, jajajaja ¿Quién sabe? De momento, que disfrute del aire de la sierra madrileña en sus paseos de bici mientras la selección sea capaz de pasearse y jugar como el partico contra Croacia. 😉

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