Cuidado, Karim

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Un artista sabe que ha perdido la batalla cuando empieza a gustarle a todo el mundo. El gusto general es previsible por definición, basta una simple encuesta para conocerlo, pero la genialidad es incompatible con la sociología. La sociología está muy bien, nos muestra cuánto tenemos de rebaño, y las curas de humildad nunca vienen mal. Aun así, uno necesita sus pequeños márgenes de excentricidad para no sentirse adocenado las veinticuatro horas del día. Si le preguntas a alguien por la mejor película y te contesta que “Ciudadano Kane”, o por el mejor futbolista y su respuesta es “Messi”, ya sabes que acabas de sacarte un billete directo al aburrimiento en la conversación.

Los devotos de Butragueño todavía nos relamemos al recordar cuánto exasperaba su manera de jugar al aficionado sociológico. El Buitre, como Benzema, tenía la virtud de sacar de quicio al madridista medio cada vez que no le salía la jugada, lo que ocurría casi siempre estadísticamente hablando. En ese momento los devotos nos replegábamos sobre nosotros mismos, alzábamos un muro interior frente a los juramentos del hombre-masa y nos decíamos: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, y nos quedábamos esperando a la siguiente aparición de aquel traficante de intangibles como drogadictos.

Desde que el fútbol es de pago, yo veo los partidos en un bar como acto de protesta contra el mercado de los derechos televisivos y para empaparme bien de sociología. Allí he oído despotricar tanto de Benzema y con motivos siempre tan sociológicamente previsibles (números, números, números) que me subía a casa cada vez más seguro de que el Real Madrid volvía a tener un artista realmente único, genial, insobornable. Con Karim, mi muro interior me separaba puntualmente del rebaño en cada partido y me convertía por unos reconfortantes noventa minutos en oveja negra de la familia blanca junto con otro puñado de selectos descarriados. Pero de un tiempo a esta parte las cosas se han torcido, siento que el bar se nos une pero por las razones equivocadas. “Así, sí”, le oigo aplaudir, dándose la razón a sí mismo. A este paso, me digo, voy a tener que bajar con monóculo para seguir distinguiéndome. Pero me queda el recurso de pensar que no es que el arte exquisito de Benzema ahora les guste tanto como a mí, sino que lo leen en la vulgata. En todo caso, mientras este bendito francés siga dándole al césar lo que es tangiblemente del césar sin dejar de darle a dios lo que es de dios y sus devotos, en el bar todos contentos y aquí paz y después gloria. Aunque eso sí que sería un milagro, las bodas del arte y la sociología.

N2

14 COMENTARIOS

  1. Que las meta.
    No como CR7, pero cuando tire, que las meta. Mejor dicho, que no las falle.
    Lo demás siempre nos lo ha dado. Nunca se lo hemos negado. Y es fantástico y fenomenal tener un Modigliani en el baño. Pero si por tener un Modigliani en el baño va a faltar la leche en la nevera, no esperes que me case contigo.

  2. Todo el mundo es seguidor de Benzema hoy. Todos sabían de su calidad, tenían fė en ėl y soportaban las críticas en silencio. Todos pensaban que para entender el juego de Benzemá había que saber de fútbol y los demás no entienden. Sí, todos, ahora todos somos de Benzema. De Benzema y de Modric, por supuesto. Y no lo digo por el autor del artículo, lo digo por la prensa, la tele, la radio.
    Ojalá siga jugando así mucho tiempo. Pero ojo, Benzema ha tenido partidos muy malos, como todos los jugadores. Pero no nos confundamos, la calidad de un jugador no se mide por un par de partidos buenos o malos. Es otra cosa. No es que meta gol o no lo meta.
    Los que saben, siempre pusieron a Benzema en su equipo, como a Modric, como a Raúl, como a tantos otros. A pesar de que a veces jugaban mal.

  3. Permítame un ripio:

    Ángel Faerna,
    el Benzema de la galerna.

    Ayer mismo le hablaba yo a mi mujer de esta gloriosa bitácora, y ponderaba lo bien que se escribe aquí (mi mujer no está muy interesada en el fútbol, pero tiene el buen criterio de defender al Real Madrid y el buen gusto de ser devota de Bale). Bien, este artículo es un ejemplo espectacular para explicar mi tesis: cada párrafo me ha arrancado al menos un par de “olés”.

    Le califico de Benzema de la galerna porque así como disfruto (y sufro) con el Madrid, pero Benzema me emociona (¡lástima que ya sean muchedumbre quienes lo aplauden!), también leo con agrado todos los artículos de la galerna (y casi todos los comentarios), pero los hay que se salen. No diré más.

    FG “benzemista” Lurker

  4. Cuando el “hombre masa” no entendía a Benzema, los “devotos” se afanaban en explicar intangibles, teorías de huecos para CR, … cosas que solo advertían los entendidos; ahora, después de 8 años y pico, que a todo el mundo gusta, los “exquisitos” ya empiezan a poner pegas. No estamos a gusto con nada… Me tengo por “hombre masa madridista medio” , se me junta todo, y Benzema, al igual que todos los demás jugadores, unas veces me han emocionado y me ha hecho feliz un ratito y otras me ha enfadado e incluso decepcionado.
    Señor Faerna, espero que el jugador siga en este estado de satisfacer a todo el madridismo, no solo a los exquisitos, y lo deseo por el bien del Real Madrid.

    • No le quepa duda, don Antonio, eso lo espero yo tanto como usted, si no más. Pero sospecho que no ha captado la auto-ironía del artículo, así que se la aclaro porque no es culpa suya. Son otros los que inventaron los “intangibles” para burlarse de quienes defendíamos a Benzema sin meternos con nadie; tampoco posábamos de “exquisitos”, y menos aún de “entendidos”, eso era también parte del cachondeo con nosotros (le remito a los enlaces que pone N3 más arriba si quiere más detalles). Como ni ahora que Karim no se discute nos dejan tranquilos, he decidido seguirles la corriente como a los locos, a ver si les gusta. Por lo demás, estoy con usted y con todos los que han comentado (menos con FGLurker, porque debe de ser el fantasma de mi abuela y me da yuyu).

  5. Me parece muy adecuado el parangón con Butragueño.
    Por la calidad especial de los dos, que les hace ser “distintos” de los demás jugadores.
    Y porque yo sufría por las muestras de incomprensión de parte del público con Butragueño, y también, hasta ahora, con Benzema. ¿Durará mucho este momento de encantamiento general?¿Cómo se puede pitar a un artista por un vulgar fallo?
    Benzema es un jugador único. Cuando vuelvan los malos momentos, seguirá siendo un genio.
    Saludos.

  6. Gracias por la aclaración, señor Faerna. De todas formas, estoy convencido de que tras el estallido de “la bomba Benzema” hay muchos benzemistas más satisfechos por tener razón, o que se les reconozca esa razón, que por el beneficio que proporciona al club y al propio jugador.

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