El barcelonismo de Woody Allen (y el madridismo de Ford)

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Espero ante todo que nadie se moleste cuando lea este pequeño ejercicio/divertimento mezcla de fútbol y de cinematografía.

Me gusta identificarme con los que para mí son los mejores en cada aspecto de la vida. Entre otras cosas, por eso soy madridista y del Real Madrid. Como viejo aficionado al cine, mi director favorito (aunque me gustan muchos: Orson Welles, Jean Renoir, Howard Hawks, Stanley Kubrick, Alfred Hitchcock, Billy Wilder) es John Ford, nacido John Martin Feeney, Jack Ford para sus amigos. En este texto moveré a creer que John Ford es el Real Madrid de los directores de cine. Y, aunque me gustan algunas de sus películas, voy a plasmar negro sobre blanco que Woody Allen es el FC Barcelona de los realizadores de películas.

Los valores de las películas de Ford

La filmografía de Ford es espectacular, estamos hablando de más de 140 películas – muchas de ellas mudas – a lo largo de su carrera. Su palmarés, qué decir: es el director con más Oscars al Mejor Director de la historia del cine. Cuando los Oscars eran realmente prestigiosos. 4 estatuillas en total. Y otras 2 más por documentales sobre la Segunda Guerra Mundial. Tan difíciles de ganar (competía con auténticos genios como Hawks, Lang, Wilder, Capra, Hitchcock, Wyler, Mankiewicz, Huston, es decir, todos realizadores de Champions League) como las 12 Copas de Europa del Real Madrid. Que John Ford era el mejor no me lo invento yo, ya lo dijeron en su momento Orson Welles (cuando le preguntaron por los 3 mejores directores de cine, Orson respondió de forma míitica: “John Ford, John Ford y John Ford”), Ingmar Bergman, Howard Hawks y muchos otros. Por no hablar de la influencia que tuvo en tantos maestros: Kurosawa, Bergman, Fellini, Scorsese, Spielberg, Eastwood, entre muchos otros, reconocieron haber aprendido gracias a Ford.

Hay muchas historias y muchos personajes legendarios en sus films. Me quedo con los valores que se transmitían en muchos de ellos: la Honestidad, la Integridad, el acusado Sentido del Deber, el Respeto por las tradiciones, por las personas y por los rivales (NADIE ha retratado con más respeto y en muchos casos cariño a los “pieles rojas” como John Ford). La Épica que se respira en casi todas sus realizaciones solo se puede comparar con la épica que hemos visto tantas veces sobre el césped del Santiago Bernabéu y de tantos estadios por el mundo.

Los títulos de sus películas, incluso los que se tradujeron (¡a su libre albedrío!) al español en los años 40 y 50, son claramente Madridistas:

  • Misión de audaces
  • La legión invencible
  • Centauros del desierto
  • Pasión de los fuertes
  • La diligencia (el título en francés era nada menos que “La cabalgada fantástica”, quizás una precuela de la mítica carrera de Bale ante Marc Bartra en Mestalla)
  • Resplandece el sol (The Sun shines bright)
  • El precio de la gloria

Por no hablar de los valores que se desprenden de El hombre que mató a Liberty Valance, donde el héroe anónimo (John Wayne, en su enorme caracterización como el pistolero Tom Doniphon) deja toda la gloria al personaje de James Stewart. Ahí veo reflejada la proverbial modestia de Don Santiago Bernabéu, alejado siempre de los focos y de la gloria, pero que en realidad fue el imprescindible arquitecto y genio que hizo que el Real Madrid pasase de ser un club como otro cualquiera a ser, con diferencia, el club más importante y laureado de todo el mundo. El personaje de Sean Thornton (de nuevo John Wayne) en El hombre tranquilo tiene también mucho de Bernabéu como líder paciente y silencioso, pero que cuando le acababan de sacar de quicio explotaba (como también lo hacía Don Alfredo Di Stéfano) hasta hacer retumbar las entrañas de la tierra. Los madridistas tenemos paciencia, sí. Y buen talante, también. Pero no hay que sobrepasar la raya. El resto de la humanidad nos tiene envidia. Pero todo tiene un límite.

Grande John Ford, grande el Real Madrid C.F.

Woody Allen

Como contrapunto, para mí Woody Allen, a través de sus películas, y también a través de su personalidad, podría encarnar al FC Barcelona.

En primer lugar uno de los títulos de sus films es Vicky Cristina Barcelona. La Ciudad Condal es maravillosa (abro paréntesis para enviar mi más sentido cariño y admiración a todos los Madridistas de Cataluña), pero tiene un gran defecto: es donde se ubica la sede social del FC Barcelona.

Muchas de las producciones de Allen desprenden valores para mí negativos: en ellas se habla mucho de Engaños, se transmite Hipocresía, hay muchas Frustraciones y Complejos latentes, aparecen muchos personajes Falsos de doble cara, los protagonistas están repletos de Traumas, la Envidia es casi permanente. Muchos de los héroes de Woody Allen son delincuentes y ladrones…

Hablemos de títulos de sus películas. Revelador:

  • Granujas de medio pelo
  • Toma el dinero y corre
  • Delitos y faltas
  • Sombras y Niebla
  • La provocación (título en algunos países latinoamericanos de Scoop)

¿No ven alguna relación con algún afamado club de fútbol? (…)

En definitiva

Por volver a Ford. John Ford era grande siempre. Él, que tenía fama de ser parte del establishment y al que se le tildaba de feroz anticomunista, protagonizó valientemente una gran defensa a favor de Joseph L. Mankiewicz, director y guionista sospechoso de ser comunista en plena caza de brujas en tiempos del senador  McCarthy. Ford se enfrentó nada menos que a Cecil B. de Mille (gloria del Hollywood dorado y furibundo McCarthysta), que pedía la cabeza de Mankiewicz, precisamente por sus ideas políticas. Esta fue la famosa intervención de John Ford en la liga de directores de Hollywood: “Me llamo John Ford y hago westerns. No creo que haya nadie en esta sala que sepa lo que quiere el público estadounidense como lo sabe Cecil. Pero no me gustas, Cecil, y no me gusta lo que has estado diciendo hoy aquí. Propongo que le demos un voto de confianza a Joe (Mankiewicz) y luego nos vayamos a casa a dormir un rato”. Es decir, nada de política. Somos directores de cine y hablemos de cine. Como el Real Madrid. Somos un club de fútbol y hablemos de fútbol. En el terreno de juego. No hacemos política. Nunca.

Entre Ford y Allen (pese a que me encantan Misterioso asesinato en Manhattan y La maldición del escorpión de jade, también Granujas de medio pelo), siempre me quedaré con Ford, con el viejo cascarrabias de origen irlandés. Más auténtico, más genuino, más puro, más natural. Sin recovecos, sin dobleces, sin doble lenguaje. En definitiva, mucho más honesto. Como el Real Madrid Club de Fútbol.

12 COMENTARIOS

  1. Genial de principio a fin. Como amante del fútbol y el cine, no me queda más que felicitar y aplaudir a su autor.

    Por seguir con la comparación, John Ford siempre fue la serenidad en un mundo convulso, mientras que Woody Allen se ha caracterizado siempre por sus paranoias. No olvide el autor las obras de Ford “Cuna de héroes” y “¡Qué verde era mi valle!”, verde maravilloso como el césped del Bernabéu.

    Por el contrario, nuestro eterno rival se comporta históricamente como el inmortal Zelig de Allen, ese sujeto que adopta la personalidad del más cercano: franquista en tiempos de Franco, Villarista en la era Villar o indepe en estos tiempos convulsos.
    Saludos.

  2. El domingo vi Matchpoint y tuve esa sensación de engaño , envidia , conseguir el triunfo a costa de lo que sea y de quién sea y no me gustó nada , estuve por dejar de verla, me repugnan esos instintos… eso debe ser que llevo ADN madridista en la sangre, no crees?

  3. Estupendo artículo.
    Yo me lo he pasado muy bien con algunas de las comedias de Woody Allen, sin embargo, la comedia del Barça nunca me ha hecho ni puñetera gracia.
    Saludos.

  4. A mí, normalmente, no me gustan las comparaciones del tipo: “Fulanito es el Madrid de tal disciplina”, o “los Nosecuantitos de Nosedónde son el Madrid de tal deporte”, pero este artículo tiene su sentido.

    Y eso que Ford también tiene un lado oscuro, ¿eh? Esa “La salida de la luna”, con su imagen idílica de Irlanda y su apología del IRA (que también se encuentran, en menor medida y en el contexto de una película muchísimo mejor, en “El hombre tranquilo”). Pero sí: Ford es grandeza, nobleza, épica en el sentido auténtico de la palabra. Sus planos amplísimos de las llanuras y del cielo del Oeste son lo que yo querría para las realizaciones televisivas en el Bernabéu. Ethan Edwards parece sacado de una tragedia griega: sus defectos son terribles, está cegado por el dolor y el odio, pero, cuando mira al horizonte mientras seca el sudor de su caballo, comprendiendo que no llegará a tiempo de salvar a los suyos (es la imagen del otro artículo de Athos Dumas, que también leí, aunque no dejara un comentario), es un héroe clásico.

    El Madrid es grandeza, es el “estilo invisible” del mejor Ford: es épica verdadera, sin maniqueísmos (¿hay “buenos” y “malos” en La Ilíada?). El Barcelona es otro tipo de relato, más parecido a la fábula o el cuento de hadas. Pero, ¡cuidado!: también hay una grandeza suprema en Woody Allen, en el personaje que interpreta Martin Landau en “Delitos y faltas”, y precisamente porque es cualquier cosa menos un héroe (es, de hecho, un anti-héroe).

  5. Otro argumento a favor de la semejanza entre Ford y el Madrid es que, según tengo entendido, Ford siempre renegó de la etiqueta de artista del cine, afirmando que él era más un artesano o algo parecido. Como el Madrid, que no busca el arte en el terreno de juego, no busca un estilo preciosista. Busca ganar, con honestidad efectivamente, pero ganar.
    Disfruto mucho de los textos del Sr Dumas. Enhorabuena y un abrazo a todos.

    • A lo mejor esa es justamente la clave que explica la excelencia, tanto de Ford, como del Madrid. El no querer ser más de lo que se es, y el no pretender otra cosa que entretener, esto es, tener contentos, a sus seguidores.

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