Antonio Betancort: el ‘Siete Manos’ canario

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Hoy, 13 de marzo, se cumplen 81 años del nacimiento de Antonio Betancort, el gran portero canario de la etapa ye-yé en el Real Madrid.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1937, de pequeño, en el colegio, se ponía bajo palos por elección propia en una época en la que tuvo como ídolo al fenomenal Ignacio Eizaguirre. Betancort era un portero corpulento y potente que daba una gran seguridad, resolvía con sobriedad los problemas a los que era sometido y destacaba también por sus extraordinarios reflejos. Se ganó el apodo de ‘Siete Manos’ tras un derbi contra el Atlético de Madrid en Liga en el Metropolitano.

Sus primeros pasos los dio en la UD Las Palmas, estrenándose en Primera División con apenas 19 años, concretamente el 3 de febrero de 1957, en un choque ante el Español en el estadio Insular debido a una enfermedad de Pepín. Sin embargo no fue hasta el curso 1960-1961, con el equipo amarillo en la categoría de plata, cuando se afianzó en la titularidad. Es en ese instante cuando el Real Madrid se fija en él y le firma para la siguiente temporada. Pero en el club blanco la competencia es enorme y por entonces cuenta con cinco porteros en su plantilla: Vicente, Rogelio Domínguez, Araquistain, Bagur y Fermín, lo que hace que Betancort ni debute de forma oficial y sólo juegue varios amistosos. Por ello se toma la determinación de que se marche cedido al Deportivo de la Coruña dentro de la operación por el traspaso de Amancio. En el conjunto blanquiazul es titular para los tres técnicos que pasan por el banquillo (Rabassa, Rodrigo y Lelé) esa campaña, pero no puede evitar el trago amargo del descenso.

Para la temporada 1963-1964 retorna a la capital y debuta de forma oficial en Liga en la penúltima jornada ante el Levante en el campo de Vallejo. Un gol de Manolín Bueno da la victoria y el Real Madrid logra otra Liga para su palmarés. Además, el canario también tendrá una oportunidad en la Copa al disputar la primera eliminatoria frente al Indauchu. Pero es en el curso posterior, el de 1964-1965, donde Betancort salta definitivamente al once titular de Miguel Muñoz. Disputa 25 partidos de Liga y también es fijo en la Copa de Europa y la Copa del Generalísimo. Su labor es fantástica y acaba como Trofeo Zamora al encajar únicamente 15 tantos, ayudando de esta forma a que el club revalide el título liguero.

El siguiente gran objetivo de la plantilla es conseguir la Sexta Copa de Europa, que lleva varios años resistiéndose. Y en 1966 se alcanza. Para ello se junta una generación de futbolistas españoles, denominada los ye-yé, en la que destacan Pirri, Amancio, Sanchís, Velázquez, Grosso, De Felipe o el propio Betancort. Todos ellos bajo la tutela de Paco Gento. El portero canario es vital en las eliminatorias europeas hasta que llega la ida de semifinales frente al Inter. Durante el choque en el Bernabéu sufre un tirón y aguanta el resto del encuentro al no haber cambios en la época. Realiza varias intervenciones que salvan al Madrid y el partido finaliza con triunfo merengue por la mínima. Sin embargo esa lesión le impide actuar en la vuelta y también en la gran final contra el Partizan, en lo que supuso la gran decepción de su carrera al no figurar en un once para la historia.

Recuperado de sus problemas, volvió con fuerza y entusiasmo para la temporada 1966-1967, en la que repitió como Trofeo Zamora y el Real Madrid reconquistó la Liga al aventajar en cinco puntos al Barcelona. Al año siguiente, sin embargo, fue relegado a la suplencia por Junquera, un portero de gran envergadura fichado del Langreo. Aún así, Betancort jugó en ocho partidos de Liga, uno de ellos el del alirón definitivo ante la UD Las Palmas con un gran papel suyo. Además, también se salió en Copa de Europa en el que fue, probablemente, uno de sus mejores encuentros con la zamarra madridista. El equipo de Miguel Muñoz visitó Old Trafford en semifinales y los ‘red devils’ soñaron con el canario. Su repertorio de paradas y despejes fue increíble y únicamente el genio de George Best pudo batirle. Semanas más tarde, el Real Madrid intentó la remontada, pero tras empatar a tres se quedó fuera de la final.

La última temporada como titularísimo de Betancort fue en el curso 1968-1969. Junquera estuvo buena parte lesionado y el isleño se hizo con el puesto con un notable rendimiento. Jugó toda la competición doméstica, tres partidos de la Copa de Europa y dos de la Copa. El cuadro blanco alzó una nueva Liga en la que sería la última tanto para Betancort como para el legendario Gento. El guardameta permaneció en la disciplina del equipo madridista hasta 1971, pero durante dos temporadas vio cómo Junquera y luego Borja le apartaron del marco. Completó su palmarés con la Copa de 1970, y el 18 de abril de 1971 se despidió de la entidad de Chamartín actuando en la última jornada de Liga ante la UD Las Palmas en la isla.

betancort estuvo en el real madrid hasta el año 1971

En verano tomó la decisión de seguir unos años más en activo y regresó a su casa y al cuadro amarillo. Contaba con 34 años, pero en la 1971-1972 Pierre Sinibaldi le otorgó la portería por delante de Oregui en un equipo insular en el que ya jugaban futbolistas míticos de la institución como Tonono, Castellano, Germán o Gilberto. Su papel fue disminuyendo poco a poco y en 1973 se retiró jugando su último partido en San Mamés. Una lesión no le permitió acabar el choque, pero fue despedido con una ovación estruendosa por parte de la afición bilbaína y de su colega en el otro marco, José Ángel Iribar.

Con la selección únicamente tuvo la oportunidad de disputar dos partidos, aunque acudió a más de 30 convocatorias. La razón es que el titular era José Ángel Iribar, uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol. Betancort disputó dos partidos de la fase de clasificación para el Mundial de Inglaterra. El primero fue su debut ante Eire en Sevilla, donde España venció por 4-1 en octubre de 1965, y diez días más tarde en el desempate frente al cuadro irlandés en el Parque de los Príncipes en el que un gol de Ufarte dio el billete para la selección al Mundial. El portero canario entró en la lista de Villalonga para Inglaterra junto a Iribar y Miguel Reina, pero en los tres duelos que tuvo el equipo nacional en el torneo se alineó el vasco bajo palos.

Tras colgar los guantes ejerció durante unos años como ojeador de la UD Las Palmas y en ese tiempo realizó informes positivos para fichar a grandes leyendas del club amarillo como los argentinos Carnevalli, Quique Wolff, Miguel Ángel Brindisi y Morete o el chileno Jorge Contreras. También fue delegado de campo.

Falleció en su localidad natal el 15 de marzo de 2015 a los 78 años tras una larga enfermedad.

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