2-2: El paraguas fue Gareth Bale

5

Llovía en el Bernabéu. Quizá los que leen esto no se percataron viéndolo por televisión o en el mismo estadio, pero llovía. Era un diluvio, un aguacero llamado a durar más de lo esperado. El Real Madrid corría sobre barro, sin rumbo, como si buscase un lugar en el que esconderse hasta que pasase el temporal. Precisamente la sensación de querer esconderse fue lo que indignó a un madridismo que no entiende qué está sucediendo en este primer tramo de temporada.

La primera parte fue bochornosa, con el Fuenlabrada bailando por momentos a todo un campeón de Europa. Ceballos, Llorente, Kovacic, Theo y compañía naufragaron bajo esa invisible lluvia que empapó al equipo de Zidane. Entre lesiones y falta de confianza por parte del entrenador, los suplentes son más suplentes que nunca y ante el Fuenlabrada demostraron estar lejos del nivel exigible. Si bien el técnico está fallando donde anteriormente revolucionaba -gestión de minutos-, algunos de los suplentes mostraron falta de actitud en ciertos momentos, algo totalmente ajeno a la labor del entrenador.

los suplentes demostraron estar lejos del nivel exigible

En medio del tedio, Keylor Navas falló en un disparo de Luis Milla -esta no es una frase vintage- y el Fuenlabrada se adelantó, con justicia, en el marcador. El Bernabéu, en silencio hasta ese momento, se rebeló y hasta despidió a los suyos con pitos camino de vestuarios. La imagen no correspondía con lo que uno espera ya no sólo de un equipo grande, sino de un equipo profesional.

En la reanudación, la actitud cambió, aunque no el fútbol, que siguió siendo previsible y falto de continuidad. El Real Madrid logró cerrar al Fuenlabrada a base de centros y acciones académicamente correctas. Fue entonces cuando Zidane aprovechó para meter a Bale, que abrió el paraguas y esquivó la lluvia. El primer balón que tocó fue para mandar un caramelo a Borja Mayoral con el exterior. Centro exquisito y gol del canterano. 1-1 y alivio generalizado. Minutos después, el galés rompió a su par con un control delicioso. La acción acabó como la anterior, con tanto de Mayoral. Dos chispazos le bastaron a Bale para demostrar su clase y evitar una catástrofe de proporciones incalculables.

A Bale no se le puede juzgar por su fútbol, casi siempre notable y en ocasiones sobresaliente. Es un jugador de un nivel extraordinario. Se le juzga, por desgracia, y porque no queda otra, por esos problemas físicos que nos impiden disfrutar de su tremenda categoría con más frecuencia. Ojalá esas lesiones desaparecieran de una vez para que Bale sea lo que todos sabemos que puede ser.

En la última acción del encuentro, el Fuenlabrada, dignísimo rival, puso el 2-2 para dejar todavía más triste el marcador del Bernabéu y despedirse de la Copa del Rey por la puerta grande.

5 COMENTARIOS

  1. Creo que ya todo el mundo sabe porque ZZ va a poner a los “mismos cabrones de la semana pasada” durante todo lo que queda de temporada

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor escriba su comentario
Por favor escriba su nombre aquí