2-2: Ensayo y desconexión

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Fue el Real Madrid al campo del Villarreal sin jugarse nada y con Kiev en el horizonte. El escenario invitaba a pensar que estábamos ante una especie de amistoso de alto nivel, pero los de Zidane se lo tomaron en serio, al menos en la primera mitad.

El entrenador francés puso un once que perfectamente puede ser el de la final de la Champions League salvo por la presencia de Luca Zidane -Keylor será el titular ante el Liverpool-. Se intuía un 4-4-2, pero Isco cambiaba el dibujo a su antojo aprovechando la libertad de movimientos que le había otorgado Zidane. Se acostó sobre la izquierda en un principio -se entiende de cine con Marcelo-, aunque no rechazó nunca la opción de romper por el medio y asociarse con el centro del campo.

La primera mitad fue perfecta, futbolísticamente inmejorable. El Real Madrid mezcló varios estilos y todos sonaron bien. Tenía la posesión, pero también funcionaba al contragolpe cuando robaba el balón a un Villarreal algo tímido, quizá sorprendido por la intensidad y el compromiso del equipo merengue. Bale marcó el primero tras una buena acción personal y Cristiano Ronaldo firmó el segundo aprovechando un fantástico centro de Marcelo.

la primera mitad fue perfecta

Gustaba y se gustaba el Real Madrid. Modric gobernaba y Bale, Isco y Cristiano, con Marcelo como bonus track, desordenaban a un Villarreal incapaz de frenar el imponente caudal ofensivo merengue. De hecho, lo peor de los primeros cuarenta y cinco minutos fue el resultado. El 0-2 con el que se llegó al descanso era demasiado corto viendo los méritos de unos y otros.

Tras la reanudación, el Real Madrid puso el piloto automático y decidió cerrar oficialmente el ensayo. Revoluciones al mínimo, intensidad justa y una velocidad menos que en la primera parte. Zidane, calculadora en mano, metió media hora a Benzema y Lucas Vázquez y poco después a Kovacic. El francés gozó de un par de ocasiones claras, pero Andrés Fernández evitó el reencuentro de Karim con el gol.

El Villarreal aprovechó la lógica desconexión blanca para empatar. El 1-2 fue un golazo de Sansone y el 2-2 llegó tras un error de Marcelo tirando el fuera de juego y una salida mejorable de Luca Zidane. El empate no sabe a nada, pero la victoria tampoco hubiera sabido a algo. Lo importante era encontrar sensaciones y regresar sin lesionados. Se consiguieron ambas cosas. ¡A Kiev!

6 COMENTARIOS

  1. El segundo gol no fue aprivechando un fantástico centro de Marcelo; fue, aprovechando EL fantástico centro de Marcelo. El único bueno que dio. Todos los demás, a ninguna parte, a ningún compañero. Vamos, lo habitual.
    Y, el empate, no fue un error al tirar el fuera de juego, no. Estaba tan fuera del partido que, cuando se quiere dar cuenta de que se le ha ido Samu Castillejo, intenta tirar el fuera de juego, casi tres metros por detrás de la línea de sus compañeros. Horroroso.

  2. El primer gol del Villarreal lo metió Roger Martínez (no Sansone). Imagino que te habrá despistado el jugadón que hizo el tal Sansone poco antes, que centró a la cabeza de Enes Unal y Ramos sacó debajo de la portería.

  3. Al Madrid le puedo echar en cara muchas cosas en esta temporada, pero no que decidiera desconectar en la segunda mitad de un partido inane teniendo en cuenta lo que se juega el sábado.
    Me quedo con la primera mitad, que me demuestra lo importante con vistas a Kiev: hay equipo.

    • Añado: siento pena por quienes critiquen la alineación de Luca en este partido, que era por completo intrascendente. Sea de quien sea hijo, ¿no es acaso un jugador de la cantera que, como cualquier otro, merece minutos? ¿O es que tiene que ver capada su carrera por el simple hecho de ser hijo de Zidane? Hocicar en busca de nepotismo en esta decisión me parece mezquino e injusto.

      • Totalmente de acuerdo, LuisM pero, hay madridistas? que no le perdonan a ZZ que sea el entrenador del primer equipo del Madrid y que haya conseguido lo que ha conseguido. Han masticado, paladeado y se han tragado que es un alineador con flor, que no sabe nada de táctica ni de estrategia y que es incapaz de cambiar el curso de un partido cuando se pone cuesta arriba, a pesar de las lecciones que ha dado a cuanto maravilloso entrenador español y foráneo se ha enfrentado. ¡¿Qué le vamos a hacer?!

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